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La Ley Del Amor
Lunes a Viernes 15:00hs Por Telefe
Mi amor, Caro, la llama Lucas , dónde estás, buen día
mi amor, desayunamos juntos, el preparó el desayuno para los dos,
bueno le dice ella en el comedor, para no dejarle las sábanas a Armando,
mal, no le responde Lucas después yo se las cambio. Me tengo que ir
le anuncia Caro, te acompaño, tengo que ir sola, después te
cuento. Bueno responde él nos llamamos.
No te creo más le dice Estefanía a Marcos por teléfono,
pero a los gritos, no tenes ningún derecho a decir la palabra hijo,
no tenés, en medio de toda esa bronca, es angustia hacia Marcos, se
desmaya.
Andrea entra a una confitería a encontrarse con Elena, mientras ésta
le dice, no hay cosa que me moleste y es esperar, bueno ahora que no está
el doctor Heredia, es más difícil salir de la clínica,
me siguen haciendo estudios, para qué, le pregunta Elena, bueno dicen
que es difícil que una persona que tenga una bala como yo, se encuentre
en estas condiciones. Pasa que no estás haciendo lo que te pedí,
no estás separando a Lucas de Carolina. Te voy a hablar como mujer
y no como madre, hay una cosa que vuelve loco a los hombres, que es la cama,
ahí es donde tenés que ganar.
Ulloa hice lo que me pidió, estoy estacionada frente al bar, anote
la dirección.
Por qué me mentiste papá, por que me dijiste que mi mamá
murió, le reprocha Carolina a Marcos en su departamento.
Estoy pensando de aquel veneno para ratas, le pregunta Ignacio a Esteban,
que compró Elena, no le dice él fue la señora Amanda,
pero en aquella oportunidad no eran ratas. Estoy tratando de averiguar dónde
fue ese veneno para ratas, yo a usted no le puedo mentir, señor, la
señora Elena me lo mandó a pedir, porque dice que escuchaba
ruido de ellas.
Espero que te halla quedado claro le dice Elena a Andrea, en ese momento
aparece Renata, Ulloa y unos policías. Qué hacés acá
Renata, el comisario te lo va a explicar. El le dice acá hay un procedimiento
y han pedido su detención.
Elena te pidió a vos el veneno, si señor, y te devolvió
el envase, no. Usted sabe como es la señora Elena, le dice Esteban,
no quiero que se entere de este episodio. Yo necesito el trabajo, ya una
vez me dejó en la calle, no quiero volver a pasar por lo mismo. Esteban
no me digiste nunca nada.
Suélteme me está lastimando el brazo, le dice al policía,
como siempre exajerada y escandalosa, la mira a Renata y le dice, estás
empeñada en arruinar mi vida y te lo juro que me vas a pagar una a
una las cosas que me hiciste. La hacen entrar en el patrullero y Renata se
queda con toda esta amenaza, que sabe que va para el lado de Lucas.
No me imaginé que podías llegar a mentirme, soy tu hija, le
dice Caro a su padre, yo puedo llegar a explicarte todo. Yo no podía
decirte que tu madre te había abandonado. Yo no quise que pase esto.
Perdoname, le dice él, siento dolor mucho dolor le responde Caro.
Ojalá algún día pueda perdonarte, y se va del departamento
de su padre, el le pide , no te vallas no me dejes solo.
Patty ve tirada en el piso a Estefanía, desmayada y pide a gritos
que venga Sonia , para poderla ayudar, a levantar o hacer reaccionar a su
sobrina.
Renata le dice a Andrea, que está por marcharse después de
la detención de Elena, que quiere hablar con ella, de qué quiere
hablar conmigo, que relación tiene con Elena. Fue detenida y yo no
sé nada. Si le digo que el doctor Heredia confesó, yo no sé
nada de todo esto.
Lucas al ver a su padre en la casa, le pregunta que pasó, el le responde
que volvió a su casa por él, yo creí que te ibas a arreglar
con mamá, lo importante es que estoy en casa , no te parece, volviste
con mamá, volví por vos.
Ya en la cama Estefanía, le preguntan las dos qué pasó,
ella responde que estuvo discutiendo por teléfono. La tía Patty
le dice, seguro con ese hombre y se marcha, Estefanía la quiere detener,
pero Sonia le dice vos te quedás acá. Esa criatura necesita
de una mamá que la cuide., por el bebé que espera.
Carolina camina por la calle y piensa en Estefanía y ella, jugando
esa tarde en el vivero, sin saber lo que las unía. Está muy
triste por esta situación.
Que te pasa hijo, no te pone feliz en verme, yo tenía la ilusión
de que se amigaran, la relación con Elena es muy difícil de
recomponer, y Renata le pregunta Lucas, nos separamos con Renata. En ese
momento suena el celular de Lucas y es Andrea que le comunica, la policía
se llevó detenida a tu vieja. Lucas le dice al padre mamá está
presa, no te quedes ahí parado, Ignacio le pregunta dónde vas,
a buscar a la vieja.
Esto es un atropello, usted no sabe con quien se está metiendo, quiero
hablar con un abogado y quiero hablar con mi hijo, no puede hacer dos llamados
le dice Ulloa, le corresponde uno. A parte no la estamos tratando mal, está
demorada. Quién me mandó a detener . En ese momento aparece
la jueza Herrera, por orden mía y baje el tonito de voz si no la detengo
por falta de respeto a la autoridad. Encárguese que la señora
haga un llamado, le dice al comisario.
Por ahora estás bien, le dice la doctora, cómo por ahora,
tenés que comprender que hay que cuidarse, no me puedo controlar le
dice Estefanía, tenés que poder hacerlo. Cómo me voy
a tranquilizar sabiendo que mi hija está viva, Margarita está
viva le pregunta la doctora, en ese momento entra Carolina y le pregunta,
estás bien mamá, la doctora se la queda mirando, a quien es
la hija de Estefanía.
La tía Patty aparece en el Departamento de Marcos, toda enojada le
dice, tengo que hablar con usted, yo no quiero hablar con usted le dice él,
me va a escuchar le guste o no, tenemos algo en común ahora y es Carolina
y Estefanía.
Las cosas no andan bien le dice Olimpia a Patricia, que vino a ver a Renata.
Debe ser algo grave para que se le borre la sonrisa. Llega Renata y cuando
la ve, le dice , es muy doloroso lo que te tengo que decir, Olimpia se va
a retirar, pero Renata, le pide que se quede y escuche, lo que tiene que
decirle a Patricia, Elena está detenida, quería ser yo la que
te lo dijera.
Fue directo en su declaración el Dr. Heredia, le dice la jueza Herrera
al comisario Ulloa, quiero ver a mi mamá, su madre está incomunicada,
la jueza le dice deje que el señor Pinedo vea a su madre. Cinco minutos
nada más.
A mi no me cosnta que mi hermana hizo semejante cosa, le dice la tía
Patty a Marcos. Yo la amé y la sigo amando, que extraña manera
tiene usted de amar le dice ella. La busqué cuando salí de
la cárcel, pero sus padres se la habían llevado bien lejos,
la protegían de usted, a parte usted se cambió el nombre, que
tenía miedo de lo que dirían en el pueblo, o le remordía
la conciencia por lo que hizo. Ojalá su conciencia le permita dormir
en paz esta noche.
Esa mujer no va a parar de hacerme daño, le dice Elena a Lucas, me
acusó de haber querido matar a mi tía Amanda, con lo que yo
la quería, con todo lo que hice por ella y por recuperar su salud.
Por qué Renata está ensañada con vos, por tu padre,
y ahora papá volvió con nosotros. Esa mujer está loca,
completamente loca, y yo estoy sola. No, no estás sola estoy yo para
ayudarte.
Está de más decirte que tenés que hacer reposo, que
cóma, cuidarla, le dice a Carolina también la doctora. Le dice
a Estefanía acordate hablar que generalmente libera, cualquier cocita
me llamás. Una vez que la doctora se va, Caro le pregunta a su madre,
me podés decir que te pasa.
Patricia le dice a Renata, ella es mi hija y me duele, yo me equivoqué
con ella, no supe inculcarle valores dignos. Elena te vió, si le responde
Renata y va a ser peor con Lucas, yo voy a hablar con él, cuando más
se habla de mi , más me odia. Pasó algo más de la detención
de Elena, verdad. Me separé de Ignacio, por qué, por Lucas.
Estando Ignacio a su lado, tengo la esperanza de recuperarlo.
Primero cuando éramos chicas me quizo quitar a tu padre, hace poco
me volvió a hacer lo mismo le dice Elena a Lucas, me envidia de tener
todo lo que ella nunca logró, ( bueno todo esto es al revés
en la realidad, pero el pobre Lucas todavía no lo sabe, la verdad
que hace muy bien el personaje de mala, y sumamente creible, no la queremos,
pero no podemos de dejar de reconocer que es una buena actriz en su papel
y personaje ). Ella está usando sus influencias, es una mala persona,
a mi me da verguenza estar acá en la carcel por mi hijo, yo sé
que son todas mentiras las acusaciones que te hacen le dice Lucas.
Llegan la doctora Herrera y Ulloa y le dicen a Elena que se va a realizar
un careo con el Dr. Herrera, que fue el que la acusó.
Francamente, lamento mucho lo que les pasó a Ignacio y a vos, te parecerá
raro que te lo diga yo, que te mandé a Salta para alejarte de él.
Estoy a tu disposición para lo que necesites Renata. Se va Patricia
y Olimpia le dice, realmente no te entiendo, no estoy para nada de acuerdo
en la resolución que tomaste con Ignacio. Te desconozco, que te está
pasando. Lucas me está pasando, lo primordial es recuperar a mi hijo
y quedate tranquila yo no cambié. Voy a mi escritorio a revisar unos
papeles. Cuando Renata se retira Olimpia dice, te estás equivocando
chiquita.
Ignacio llega al departamento de Marta y encuentra a Mónica, que
está haciendo un trabajo para la clase. Ignacio estás bien
le pregunta ella, te puedo ayudar en algo, como se nota que sos del interior,
por ser abierta, querer ayudar le dice él. Yo hace poco que estoy
acá, pero los considero mis amigos. Te puedo hablar de algo, como
qué le pregunta él. Los amigos de tu mujer.
Estefanía trata de convencer a Caro, que Marcos es su padre, no te
olvides todo lo que el te dió, ella le dice la mentira es muy grande.
Pero son diferentes los dolores y las relaciones entre vos que sos la hija
y yo que soy la mujer. Por más que le busco una justificación
no la encuentro. Tampoco entiendo tu estado, no me mientas, no quiero más
mentiras. Me hubiera gustado contarte esto en otro contexto, estoy esperando
un hijo de tu papá.
Renata en su estudio está trabajando con sus papeles, pero de pronto
los deja, diciendo que no puede seguir, estará bien esto que estamos
haciendo con Ignacio, lo hacemos por vos Lucas y que te podamos recuperar,
hijito.
Mónica le cuenta de la peligrosidad de Andrea, de lo que es capaz
de hacer. Esa es la mujer que está con tu ex-esposa. Vuelve loco a
los hombres porque los mata. Entonces Lucas con ella está en peligro.
Ignacio le pide a Marta por las clases, pero ella le dice , tengo miedo que
los alumnos me crean una improvisada. Te llamé a tu casa, no no estoy
más en ella le dice Ignacio, volví a mi casa con Elena.
Tenía miedo que no aceptaras a tu hermano o hermanita, le dice Estefanía
a Caro. Si vos sos feliz, yo también soy feliz. Con papá que
va a pasar, lamentablemente no tengo la respuesta.
Mientras la jueza, Ulloa y el abogado de Elena firman unos papeles, lo dejan
al Dr. Heredia solo junto a Elena, que le dice, no pensó en su mamá
doctor, pobrecita y en su hijita, quién los va a cuidar, piénselo
y rápido, nuevamente lo vulve a sobornar, para que se calle.
Entra Lucas a la casa de Renata, pregunta por ella a Olimpia, le dice que
si éstá, sale Renata y ve a su hijo, le pide a Oli, que los
deje solos, ella se retira y quedan los dos mirándose, pero Lucas
con cara de pocos amigos.
Así que usted no va a hablar doctor. Usted denunció a la señora
Pinedo y ahora dice que no va a hablar, sabe lo que significa eso usted.
Su silencio lo está condenando.
Las cosas no son Lucas como vos pensás, le dice Renata, yo estoy tratando
de saber la verdad, tengo derecho, por qué me quitaron lo que era
mio. Lucas le pregunta qué pretendes. Lo que pretendo es recuperarte
Lucas, sos mi hijo, sos mi hijo.
Esteban le dice a Ignacio, al verlo leer el diario buscando algo que no encuentra,
señor yo me recorrí el diario de punta a punta y no encontré
nada de la detención de la señora Elena, bueno le dice él.
En ese momento entra la mismísima señora Elena, que la dejaron
en libertad, le pide a Esteban que le prepare un buen baño, lo mira
a Ignacio y le dice, qué pensabas que con todas esas acusaciones estúpidas
de Renata, yo me iba a quedar en esa cárcel mugrienta, mientras ustedes
vivieran su historia de amor. Mientras sube la escalera , para su cuarto
le sigue diciendo a Ignacio , los muertos que la señora Renata mata,
gozan de muy buena salud, en tono sarcástico y burlón.
Qué hacés acá le pregunta Estefanía a Marcos,
que llegó hasta su casa, el le responde no puedo más, no puedo
aceptar tu rechazo. Quiero que te marches le dice ella, en eso aparece su
hija, el la quiere saludar, pero ella también le dice que quiere que
se valle y no la haga sufrir más a Estefanía, su mamá.
Ignacio entra al dormitorio de Elena, ella le dice que se va a dar una ducha,
si quiere hacerlo con ella, el le dice que no , que tiene que salir, vas
a venir a comer, no sé después te digo. Ella entra a ducharse
y él al quedarse solo muy delicadamente y sin hacer ruido, busca en
los cajones, entre su ropa, para ver lo que encuentra, y descubre una llave,
la toma, sale sigilosamente y se va.
No te creo que seas mi madre, le dice Lucas, yo tengo una sola madre, que
me crio, me cuidó, y es Elena. Durante todo este tiempo pensé
que estabas muerto, le dice Renata. Soy yo la que te traje a este mundo.
Si vos sos mi madre no te quiero., por todo lo que le hacés a mi vieja.
Tratá de acordarte que vos viajaste a Salta, a buscarla. Mi madre
es y va a ser siempre Elena.
Ignacio con esa llave que encontró, entra perfectamente al Departamento,
con esta prueba en la mano, se da cuenta que fue Elena quien los envenenó
con el raticida. Fuiste vos Elena, fuiste vos.
Marcos le dice a su hija, yo me voy a ir de acá, con el compromiso
de que vengas a hablar conmigo. Carolina le dice, dame tiempo, cuando me pase
la bronca, pero ahora andate.
Mientras Ignacio está pensando, en todo esto, alguien lo saluda con
un hola, y ve a Mónica, te vi entrar al edificio y vine a ver si necesitabas
algo. Me viste entrar, no te acordás que somos vecinos, si claro,
que vivís en frente.
Olimpia le reza a San Expedito, hacé que Renata y Lucas dejen de pelearse.
Viene Esteban para contarle algo que sucedió en la casa, todo trajeado
imitando al profesor, que en este momento se lo ve muy ausente, te dije que
me avisaras por teléfono le dice Olimpia, cuando vas a venir a la
casa. Te vengo a contar algo de la casa de Elena, la soltaron. Esa mujer
tiene un Dios aparte, le dice ella. Hablá bajo, le pide porque está
el nene, Lucas discutiendo con Renata.
Por favor Lucas, no me hables así, le pide Renata, no la persigas
más a mi vieja, no le hagas más daño. Lucas perdoname,
el se va con un portazo y ella se queda llorando , al salir Lucas entra la
jueza Herrera y al verla tan mal le tiene que decir que Elena quedó
en libertad, no podemos probar nada. El doctor Heredia, se mantuvo callado,
no habló.
Después de toda la discusión con Marcos, Caro, entra en la
habitación de su madre, Estefanía, ella le dice vení
acá, quiero que no te olvides lo que hablamos antes, no compares,
no son los mismos dolores, las mismas penas. Las que vos estás pasando
y las mias. Vos me dijiste que el padre de tu hija era Victor Luna, te lo
voy a contar, es una larga historia, pero tenés derecho a saberla,
le dice Estefanía.
Qué coincidencia que me hallas visto entrar al edificio, justo hoy
que necesitaba estar con alguien. Mónica le dice a Ignacio, que fue
a la rotisería y se trajo un pollo, que podían compartirlo
entre los dos .
La tía Paty habla con Sonia de Marcos, el cretino no hizo más
que hecharle tierra a mi hermana. Sonia le explica que ella está muy
preocupada, porque no había visto así a Estefanía desde
la muerte de su hija. Qué hizo su hermana, le mintió de la
muerte de Margarita. La encerraron un año y medio antes de morir los
dos, ni siquiera la fueron a ver nunca. La tía le responde, me cuesta
creer que halla sido con algún propósito. Sonia agrega de dónde
salió el nivel de vida que llevaron durante ese año, hasta
usted sospechó , pues una vez me contó que no sabía,
cómo había aparecido tanto dinero, para comprar un coche tan
costoso como el que tenían.
Nada de lo que hizo Elena podemos probar, nada. La jueza Marcela Herrera,
le dice a Renata, yo creo que ella es culpable, pero es suficientemente inteligente
para tapar todo. Renata le dice, nunca pensé que no se iba a probar
nada. Marcela le responde , estoy decidida a hacer justicia como vos. Cómo
te voy a agradecer Marcela todo esto, todo este acompañar. Hoy por
ti, mañana por mi, le responde ella. Por favor descansá le
dice , estás muy agotada. Cuando se queda sola, se repite que no puede.
Marcos después de todo lo que pasó con Caro y Estefanía,
entra mal a su departamento, quiere tomar una bebida, pero no hay más,
se repite, sin ustedes no puedo, no quiero.
Lucas entra a su casa y encuentra a su madre, que quedó en libertad.
Ella le dice , lo importante es que estemos juntos. Hice lo que te había
prometido le dice Lucas, fui de Renata y le dije que no te vuelva a molestar.
Ella lo abraza y le da las gracias por defenderla.
Volví con mi ex mujer, y yo que te hablé mal de sus amigas,
le responde Mónica, estoy acostumbrado a la mala junta de Elena, le
pregunta, por qué volviste a vivir con ella, por Lucas, para recuperarlo.
En ese momento suena el timbre del departamento, Ignacio se sorprende porque
no espera a nadie, cuando abre la puerta se encuentra con Abel, vine a verlo
a Usted, señor Pinedo, sobre una información caliente, no quiero
escuchar ningún comentario más le dice Ignacio, lo que sea
no me interesa, pero esto también le puede interesar a su amiga, lo
dice por Mónica, si yo le digo que esa información tiene que
ver con Marcos Conforte, tampoco le interesa.
Sabés no pude con mi genio y te hice un caldito, le dice Olimpia
a Renata, ella le explica que no quiere, pero tenés que poner algo
en esa pancita. Escuché toda la discusión que tuviste con Lucas,
yo sabía que al denunciar a Elena, iba a pagar un costo alto. Tenés
que hablarlo con Ignacio, es un tema que no quiero tocar por favor, le dice
a Oli. Renata te estás equivocando fiero.
Cuando sali del convento, lo busqué por todas partes. Un día
apareció sin que yo lo esperara, junto a Renata en el vivero a comprarte
plantitas para vos, el resto de la historia ya lo conocés, le dice
Estefanía a Caro. Lo que tuve por tu papá fue amor. Sé
que el pagó por algo que no hizo. Caro le dice yo no puedo creer que
a él le esté pasando esto. Estaría bueno que esto que
es de nosotros, quedara entre los tres. Yo no se lo voy a contar a nadie
le dice Caro, lo mismo me gustaría contarle a todo el mundo que sos
mi mamá, Estefanía le responde es por ahora nada más.
Mi papá le pregunta Lucas a Elena, no sé, pero estoy tranquila
porque sé que no está con Renata. Llega Andrea diciendo que
vino a festejar con ellos. Primero tu liberación le dice a Elena,
tu amistad le dice a Lucas, y que pronto me van a dar el alta, ya no soy
más conejito de indias de ellos, los médicos. Quedate con nosotros
a cenar, pero no quiero molestar, Lucas se levanta para decirle a Esteban
que traiga cubiertos para una persona más en la mesa. Al quedarse
solas le dice Elena, Andreita muy bien , creo que no me equivoqué
con vos.
El supone que me interesa Marcos Conforte, cómo fue la ex pareja
de Renata. Abel es adicto al juego y por plata puede hacer lo que sea. Mónica
mira el reloj y le dice a Ignacio , es tarde para mi, mañana vas a
dar la clase, si tengo miedo que Marta me robe la clase.
Los tres en la mesa, Lucas, Andrea y Elena, están sentados, festejando,
riendo, cenando. Elena que previamente le había avisado a su hijo
que se iba a ir con unas amigas al cine, que creo que esa estrategia es para
salir con Walter y dejarlos solos a ellos, se marcha. Se quedan los dos solos
y Andrea un poco pasada de copas, sube con Lucas las escaleras, llendo rumbo
a la habitación de su madre.
Marcos desparramó toda su medicación por el departamento,
está tirado en el sofá, se queda dormido y sueña con
Estefanía y Caro, con todo lo que le dijeron, que no lo querían
ver más, que ya no lo quería, por todo lo que había
hecho. Se despierta sobresaltado, se levanta, comienza a sentirse mal y descoponerse,
se cae al piso, parece que está desmayado.
Andrea le dice a Lucas, que le quiere comentar algo, ya dentro de la habitación,
Lucas le pregunta si no está un poco alcoholizada o me parece a mi,
puede ser le responde ella, lo acuesta de espaldas en la cama, y le hace
masajes en la columna. Ignacio los ve al estar la puerta abierta, y recuerda
lo que le dijo Mónica, que tenía la costumbre de envenenar
a los hombres. Pará Andrea le dice Lucas, esta vez no.
Renata está levantada, con la heladera abierta, buscando algo para
picar, Olimpia entra y le dice, así te quería agarrar, ella
se asusta. Yo tampoco me podía dormir le dice Oli tengo una cosa aquí
y señala su panza, no puedo estar enojada con vos, mientras ella habla,
Renata se rie y le dice, vos te enojás , te desenojás. Estás
eligiendo mal Renata, si toda la vida lloraste por Ignacio, sufristes, vos
no me entendiste nada, le dice ella, claro que te entendí tus razones,
que crees que soy. Un profesor en la facultad le dice Renata nos dijo, que
toda elección significa algún sacrificio. Yo no me lo olvidé,
nunca me lo voy a olvidar. Los profesores muchas veces se equivocan de aquí
a la China. Me hacés reir sin ganas le dice ella. Reir es bueno para
la salud, le dice Oli.
Ignacio pregunta por Elena y Esteban le dice que salió al cine con
unas amigas, que raro, si no le gusta el cine responde él, estaban
muy divertidos parece que estaban festejando algo, le dice a Ignacio. Esa
chica vino antes, que Elena se fuera, si, estaban los tres en la mesa.
Vos tampoco podés dormir, que te desveló, me desveló
las sospechas que hay acerca de tus padres. Me llamó la atención
el asunto del dinero. Según Marcos ellos le vendieron a nuestra hija
a sus padres. De dónde sacaron todo ese dinero. Mi hermana nunca me
dijo a qué se debió su cambio de vida.
Elena vuelve a su casa, y está Ignacio en el sofá sentado,
esperándola. Lo que acabo de presenciar en tu cuarto, es obra tuya,
no sé que es lo que viste, yo recién llego, si vamos a comenzar
con reproches, estoy cansada.
Es un espanto lo que estás suponiendo, pero es verdad le dice Estefanía
a su tía, le trae la muñeca, esa muñeca te la regalé
yo, es mía yo le pedí a mis padres que la enterraran al lado
de la nena. Por más doloroso que sea es así. Ellos fueron los
primeros en arruinarme la vida, yo lo amaba, lo acusaron injustamente, solo
puedo reconocer que es verdad, le dice la tía, si lo hicieron es por
plata.
Sergio muy preocupado está llamando a Marcos, que por supuesto no
le contesta, ya que está en el suelo, tirado, solo y desmayado. Me
voy a poner celosa de ese Conforte, le dice Marta, parecés un novio
celoso. Marcos es un chico grande, por eso me preocupa dónde está
metido. Ella le dice que las malas noticias llegan solas. Llamalo al celular
y después nos vamos a dormir. Tampoco puede contestar al celular,
que suena y suena, en la mesa.
PRIMERA PARTE:
Elena mirando a Andrea le da la plata, y le dice que se valla a comprar ropa,
la mujer que está con mi hijo tiene que ser una reina, comprá
cosas lindas. Ignacio que llega, le pregunta, qué estás buscando
con todo esto Elena, por qué te empeñás en alejar a
Lucas de Carolina, yo quiero que sea feliz le responde ella. Me molesta como
estás empecinada con la falta de memoria de nuestro hijo. Esa chica
le va a hacer mucho mal, es la hija de Renata y todo lo que toca ella lo
destruye, ( la verdad que Elena está haciendo un perfil de espejo
con Renata, ya que todo lo que le pone a nuestra hermoso personaje, ella
es así, pero como no lo ve, por estar enferma, se lo coloca a Renata.)
Estefanía va con su muñeca a su dormitorio, donde duerme Carolina,
la coloca en la mesita de luz, se acuesta al lado de su hija, piensa, mi nena,
mi chiquita, me parece un sueño tenerte a mi lado, pero es doloroso
también de saber todo lo que pasó. Marcos no me mentiste con
la historia de mis padres, pero no puedo perdonar tus silencios, tu cobardía,
tu mentira.
Ignacio le dice a Lucas, un café ayuda a contrarrestar los efectos
del alcohol, desde cuando tomás, esta Chica, por Andrea, no me gusta
le dice su padre, lo mismo yo no tengo nada con ella le contesta su hijo.
No me parece correcto que vengas con mujeres a la casa y en la cama de tu
madre. Tenés razón papá. Carolina era tu gran amor,
no quiero que te arruinen con una mujer que te está imponiendo tu
madre. Por supuesto que Elena está escuchando esto y comienza a protestar
con lo que le dice Ignacio, Lucas le dice te repito que yo soy un hombre
sé muy bien lo que hago.
Sergio a los gritos le pide a Marcos que abra la puerta, como no tiene respuesta,
junto con el portero, la abren con otra llave y lo encuentran tirado en el
piso. El portero le pregunta si quiere que lo ayude o llame a un médico,
el le da las gracias al ver que Marcos, está reaccionando, y le dice
que él solo se arregla. Sergio le pregunta dónde están
los remedios y Marta que lo acompaña, le dice acá en el suelo.
Tomá esta pastilla, no quiere hacerlo, respondiendo Sergio que no
se porte como un chico.
Elena le pregunta a Esteban , si Lucas está durmiendo., no se fue
temprano le responde él, no le dijo donde iba, no me corresponde señora,
bueno de ahora en adelante le va a corresponder Esteban. Baja Ignacio, ella
le pregunta si va a desayunar, le responde que no, que lo va a hacer afuera,
dónde vas a desayunar, al club, lo ve preparado con un bolsito. Cómo
no dejastes del tenis, no nunca lo dejé.
Renata baja la escalera en zapatillas y vestida de gran picnic. Olimpia la
interroga, a dónde vas, ella titubeando le responde a caminar un poco,
vos que nunca hiciste gimnasia, alguna vez hay que empezar y se va. En qué
andará esta, en que andará, dice Olimpia con todo el cariño
que le tiene.
Armando le dice a Lucas, sabés que está durmiendo mucho mejor
Sofi. Que es lo que pasa le pregunta su amigo, y le cuenta el episodio en
su casa con Andrea. Estábamos alegres y fuimos al cuarto, peligrosa
y apasionada, no se da cuenta que lo está escuchando Carolina.
Hola, que tal Estefanía le dice Sergio en la casa de ella, Marcos
no está nada bien, yo sé que no querés saber nada de
él, yo estoy muy preocupado por su salud, si Marcos sigue viviendo
así en muy poco tiempo se muere.
El río de fondo, el sol que los alumbra y Renata e Ignacio, tomados
de la mano, abrasándose, besándose. ( Esta debe ser la propuesta
que le hizo Ignacio en el Departamento y que nadie de nosotros escuchó,
encontrarse a escondidas, como dos adolescentes, para que nadie pueda hacerles
daño).
Marcos le dijo que me viniera a hablar, no el no sabe nada y si se lo hubiera
dicho, me lo impediría, le responde Sergio, yo vine porque tengo la
necesidad de hacerlo , el no puede seguir viviendo solo. Yo entiendo que
te sientas traicionada. Usted lo apañó en todo lo que hizo,
le dice Estefanía, no es así, yo fui lo ayudé y lo orienté
a una persona que estaba desesperada. Hay mentiras que son tan grandes que
es imposible perdonar le dice ella. Yo entiendo le dice Sergio. Carolina era
mi hija, me mintió todo este tiempo, no lo puedo perdonar. No lo voy
a hacer. Con el tiempo le dice el licenciado va a ser peor. Se va a cumplir
lo que yo dije, dice él, Marcos se está quedando sólo,
bueno le puede poner una enfermera o internarlo, si no se puede cuidar solo.
Sergio le responde, yo ya hice todo lo que tenía que hacer, el necesita
tener a su lado a la gente que quiere y eso no se puede sustituir con nada.
Si sigue así en muy poco tiempo se muere.
No te siguió nadie le pregunta Renata a Ignacio, no lo hice todo correctamente,
como lo habíamos planeado, dejé el auto en el club, salí
por la parte de atrás, me tomé un taxi y aquí estoy.
Tenemos que mentirle a todo el mundo dice ella, me da una lástima
Olimpia, la veo tan preocupada. Si no pasaran cosas, esto sería muy
entretenido amor, cuándo nos vamos a poder mostrar con Lucas como
una familia, le dice Renata, ya va a llegar el día, le responde Ignacio.
Caro pregunta a los dos, quién es apasionada y peligrosa, Armando
trata de armar un tema de hace muchos años, pero ve que no la convence.
Lucas lo mismo, y Carolina le pregunta, estabas hablando de Andrea.
Ignacio lleva a Renata con los ojos cerrados a un lugar especial para los
dos, dejame ver amor, no seas malo, le saca las manos y le dice bienvenida
a nuestro refugio, con un poco de imaginación podemos pensar que aquí
hay montañas y allá bosques. Quién te la dió,
un amigo de la infancia me la recomendó. Qué bueno dice Renata
para sacar la angustia.
Al ver que va a comenzar el problema, Armando les dice, yo los dejo solos
y voy a ver cómo está Sofía. Tu mamá no me quiere,
pero sí le gusta Andrea y me quiere reemplazar por ella, yo sé
lo que hace mi mamá, ella está enojada con Renata, por todo
lo que la hizo sufrir. Carolina le dice, con tono suave y cariñoso,
Renata es tu mamá, eso no te lo dijo Elena, no me lo dijo Renata y
no le creí, que clase de madre es la que me dejó en un orfanato
y desapareció por veintisiete años, esa mujer no puede ser
mi madre. Me siento un mostruo sin memoria, no sé quien me dice la
verdad y quién me miente, le dice Lucas a Carolina. Las personas que
estamos acá no te mentimos, Armando es tu mejor amigo de toda la vida,
y yo te amo. Yo sé que vos no nos vas a creer, per tenés que
prestarle más atención a tu corazón y te vas a dar cuenta
de quién te dice la verdad.
Sonia le está explicando a Estefanía de las plantas que hay
que devolver, de las que hay que comprar. Pero ella no la escucha, cuando
su amiga se da cuenta, le pregunta qué te pasa, nada. Cómo
nada. Marcos está mal, reclama por mi y por Carolina, yo creo que
te está haciendo el bocho, para que le tengas lástima, te parece.
Ven a la tía Paty, preparada para marcharse, a dónde va, a
General Pico.
Ignacio viene con flores y le canta a Renata y se las entrega, ella le dice,
la vida debería ser esta. Amar y ser amada. Brindemos por nosotros.
El prepara la mesa, mientras ella termina de cocinar el pollo. Ojalá
que nuestra felicidad, no se reduzca sólo a esto. Tenemos que ser
fuertes y seguir adelante.
Estefanía le pregunta para qué vas a ir a General Pico a remover
el pasado, después de tantos años. Alguien puede saber algo
de esto y decirme la verdad, quiero llegar al fondo de todo esto le dice
la tía. De dónde sacaron el dinero para comprar el auto y arreglar
la casa y si Marcos tiene razón. Vos por revolver el pasado , recuperaste
a tu hija. No me puedo quitar de la cabeza esa muñequita, lo que te
hizo mi hermana, también me lo hizo a mi . Si te sentís sola
en General Pico, te volvés a Buenos Aires, aquí te estamos
esperando siempre.
Abel, otra vez en una mesa de juego, pero esta vez pierde todo. Fuiste pibe
le dice uno de ellos, tenés con qué responder, no tengo plata
acá. Pero mañana arreglamos le dice él, Abel. Tenés
hasta esta noche a las doce, para pagar, de lo contrario sabes lo que te
pasa.
Olimpia recibe un paquete de regalo, contenta saca la tarjeta que es de su
profesor, que dice, para que guarde en él todos los boleros que le
han embellecido el alma, abre la caja y cuando lo saca, dice un llavero,
y feo, para qué lo quiero, cómo voy a guardar aquí los
boleros. Confunde un MP3 con un llavero (parecida a mi, que no sé
como se maneja ese aparatito, tan moderno y especial, ven que muchas veces
la realidad supera a la ficción ).
Marta le cuenta a Mónica, el estado espantoso que encontraron a Marcos,
tengo que dar la clase, la seguimos después.
Los dos sentados tranquilos, le cuenta Renata, no pensaba decirle la verdad,
pero cuando lo vi parado delante mio, se lo dije y me odió, me odió.
Elena quiere separarlo de Carolina, y trajo a otra mujer, no será dice
ella por casualidad Andrea, ya que las vi juntas el día que la fueron
a detener. Ignacio Lucas está en peligro, tenemos que protegerlo.
Bueno cambiemos el tema y vamos a disfrutar nuestro encuentro clandestino
y levanta en brazos, adivinen a dónde..........
Marcos abrime le pide Sergio, no le dice él quiero estar sólo,
abrime no te comportes como un chico, como no tiene otro remedio le abre
a su amigo. Si vos te querés morir conmigo no cuentes, yo no soy tu
cómplice.
Caro y Lucas entran juntos en la casa, llama a Esteban y le pregunta si hay
algo para almorzar, nos podrías preparar la mesa para los dos, si le
responde Esteban. Mi mamá te va a tener que aceptar, le dice Lucas.
Yo necesito estar segura de tu amor, yo estoy seguro le responde él,
mi corazón te recuerda mucho.
Termina la clase, y Marta ve a Mónica que busca en la cartera, y
no encuentra algo, Marta dice en vos alta, volvé Ignacio de una vez,
para las clases. La mira a Mónica y le pregunta, algún problema,
si perdí los documentos. Ya sé dónde quedaron, bueno
te acompaño, no mejor voy yo sola. Algún lugar prohibido, no.
Esa cara y esos nervios tienen nombre de hombre. Ignacio Pinedo, le responde
ella, pero no hagas el más mínimo comentario, le pide Mónica.
Estas llaves que te di, para que abras la puerta, no son mias. Se las encontré
a Elena le dice Ignacio a Renata. Estas son las llaves que utilizó
para entrar al departamento y envenenar la bebida.
Entra Elena y cuando ve a Carolina le dice a Lucas, no te queda claro que
te dije que esta chica no te hacía bien, es la hija de Renata, no hable
mal de Renata le dice Carolina a Elena. Yo digo lo que quiero estoy en mi
casa. Reaccioná hijo, te lo pido por favor, no te das cuenta que esta
es la hija de la mujer que me quiere robar a tu padre por segunda vez. A
parte fui al club a buscarlo y no está, seguro que se encuentra con
Renata.
Dejá de maltratar a Caro, le dice Lucas a su madre, ella no tiene
nada que ver en todo esto. Yo no le voy a permitir la entrada en esta casa,
déjala tranquila mamá.
De quién es esta llave, de Elena, la encontré y es seguro
que con esta llave entró al departamento, para envenenar la bebida.
Una prueba más es esta le dice Renata a Ignacio. Hay que observar
permanentemente a Elena, sin perder los detalles. El odio que tiene la va
a destruir y poner al descubierto. Nuestro sacrificio tiene que dar resultado.
Por supuesto, al querer marcharse el le pide que se quede un momentito más,
pero es tarde le dice ella, un cafecito, te lo sirvo porque ya está
caliente. Mientras él se va a buscarlo, Renata encuentra en el suelo
el documento de Mónica Conforte.
Caro le dice a Elena, Renata no es mi mamá, Estefanía es mi
mamá, que te quedaste otra vez muda, le pregunta Elena, mamá
dejá de atacarla. Ella que a esta altura está sumamente incómoda,
se retira le dice a Lucas que no quiere más estar ahí, que
después hablan. Hijo, no podés permitir que una mujer nos separe,
veo que no te das cuenta de las cosas, pero yo no voy a permitir que te lastimen,
yo quiero elegir con quien estar y con quien no.
Entra Ignacio con la bandeja y el café y ve que Renata muy seria
lo mira, le da el documento y le dice, cuando me puedas explicar que hace
este documento acá, llamame y ahora ocupate de tu hijo, se va muy enojada
y celosa. Ignacio cuando ve el documento y que es de Mónica, se queda
pues ya no puede hacer nada.
Lucas no quiere que trate mal a Caro. No quiero pensar que lo de Andrea fue
obra tuya, no puedo permitir que maltrates a Caro. No me hagas elegir entre
vos y Caro porque vas a perder. Queda dura Elena con la contestación
de su hijo.
Elena llama a Andrea Osorio , pues tiene en mente otro de sus planes para
separar a Carolina de su hijo.
Estefanía en la cama, se dice, nunca me olvidé de la música,
de vos Marcos. Sonia entra y le pregunta si se siente mal, vos no sos de tirarte
en la cama por nada. Querés estar sola, escuchar música trizte.
Marcos Conforte te pasa, quedaste así después de la visita
de Sergio. Sin embargo tu corazón te dice todo lo contrario. Estefanía
le dice a Sonia, sabés que te quiero, aunque muchas veces no lo parece
le responde Sonia, dame un abrazo hermana.
Al entrar apresurada Renata a su casa, se lleva por delante el balde, que
la mucama tenía para limpiar el piso, y se moja toda, yo no puedo creer
que a alguien se le ocurra poner algo en el medio de la entrada. Olimpia
le dice , la caminata parece que no te cayó bien. Ni bien , ni mal,
le responde ella. Ve que Olimpia tiene colgado en su delantal algo y le pregunta
que hace con eso ahí. Esto creo que es un llavero que me mandó
el profesor Aldao.
Renata sonriendose se acerca y le dice, no es un llavero es un MP3, a mi
hablame en castellano, es un reproductor musical, de última generación.
Por eso lo de la tarjeta y le explica a Renata lo que decía la misma.
Es un sol el profesor no puedo creer como piensa en vos, es que yo soy una
mujer que ya no existe otra así. Eso si que es tener suerte como mujer
y sube la escalera a su habitación. Olimpia sigue mirando su MP3 y
piensa cómo se enchufa esto. ( me identifico con Olimpia en lo que
tiene que ver con esos aparatitos nuevos y tan completos ).
Lucas va a ver a Sergio en su consultorio. Qué sorpresa verte por
acá, la otra vez me porté muy mal con usted, practicamente
lo heché de la Clínica. Vos tenés que tener ganas de
hacer terapia y sentirte cómodo con quien la hacés. Quiero
hacer terapia, bueno yo te puedo recomendar alguien de mi confianza. No,
me gustaría que usted me ayude a recuperar la memoria. Voy a tardar
mucho en recuperarla. Si ponés voluntad y ganas la vas a recuperar,
no te puedo decir si en una semana, en un mes, en un año , la mente
humana es muy compleja y da muchas sorpresas. Le tengo que pedir un favor,
si le dice Sergio, no quiero que nadie de mi familia sepa, que estoy haciendo
un tratamiento con usted. Existe el secreto profesional, no te hay problemas
Lucas.
Qué pasó algo con su marido, creo que vos no tenés
que meterte en algunas cosas que no te competen, vos lo que tenés
que poner es la mirada solo en Lucas. Lucas se cuida, si es por tener un
hijo, yo decidí hace mucho tiempo no tenerlo, por eso tomé
medidas, no es eso, no no se cuida. Eso nos sirve para el futuro dice Elena,
entendés, regular. La única manera de separar a Lucas de Carolina
es con un hijo y eso lo vas a inventar vos.
Estefanía va a ver a Marcos a su departamento, le abre la puerta
él, le dice que estaba durmiendo por eso lo encuentra así.
Lo que no puedo es vivir sin vos. Vine a hablar con vos de nuestros hijos.
Mientras suena el timbre, dice Olimpia qué mañana, y va a
abrir la puerta. Al ver a Caro, le dice qué suerte que viniste, hace
tanto que no te veía, cuando escucha que Caro le dice Hola Olimpia,
y la escucha hablar, que emoción la abraza, le pedí tanto a
San Pantaleón para que te curara, llama a Renata, mirá quien
vino. Baja Renata y le dice por fin llegó la flor de la casa, ella
le dice Hola Renata, habla, la nena habla Olimpia. A ver otra vez, decime
algo, tengo mucho para contarte le dice Carolina, hay que festejarlo, no
lo puedo creer dice Renata, la abraza, la besa, muy contenta por la nena.
Vení sentate aquí le pide Renata, quiero hablar de Lucas, le
dice Caro, estoy muy preocupada por el. Me duele el odio con que habla de
vos. Imagínate a mi. A lo mejor siento un poco menos, teniéndote
a vos a su lado y a mi lado. Gracias a la vida.
Estefanía le dice a Marcos, es que te miro y te miro y no puedo creer
cómo me confundí con vos. Tenés idea del dolor de llorar
a una hija muerta, durante todos estos años. Vine a hablar de nuestros
hijos, más allá de todo tenemos dos hijos. No podés
dejarte morir, Carolina te necesita. Durante tantos años soñé
con tener otro hijo, pero también pensé que mi embarazo iba
a ser feliz, no lleno de dolor como el que tengo ahora. Qué tengo
que hacer para poder devolverte la felicidad, le dice Marcos. Tu perdón,
necesito tu perdón para poder vivir. Lo hubieras pensado antes, de
todas las mentiras y la traición.
Me seguís queriendo le dice Renata, siempre vas a ser muy importante
para mi. Con Lucas como estás, porque la otra vez, vi que llegaron
a los viejos tiempos. Sí le dice Caro, pero tengo miedo por Elena,
no me quiere, hace lo imposible por separarnos. Pero no lo va a lograr le
dice Renata, nunca lo va a lograr. Lo único que te pido Carolina es
que lo cuides, lo protejas, ya que no puedo hacerlo yo. Vos seguís
siendo mi nena del corazón. Tu padre cómo está, no está
bien, hace todo mal, no se cuida y además se separó de Estefanía.
Estefanía necesito de tu perdón. Me vuelvo a General Pico
le dice ella, la distancia, el suelo conocido me va a hacer olvidar de tanto
dolor. No podés irte, si puedo irme. Tenés que cuidarte, porque
tenés que cuidar a Carolina. Se marcha. Marcos queda diciendo, qué
hago sin vos mi amor.
Elena que escucha el auto de Lucas, le dice, acaba de llegar, si te pregunta
por mi, le decís que estoy en la cama, que me dolía la cabeza
le dice a Andrea. Entra Lucas y ella le dice, que hacés morocho, casi
me quedo dormida esperándote. Qué hacés acá le
pregunta el. Ella se acerca , el le dice no quiero seguir con esto. Sé
que soy una mujer que asusta a los hombres, pero a vos no te quiero asustar,
te quiero amar y lo besa.
Ignacio, al ver a Mónica le dice, tengo algo para vos, mi DNI, viste
que a parte de torpe, soy olvidadiza, al dárselo se le cae a Ignacio,
todos sus documentos al suelo, ves que yo también soy torpe.
No puedo creer que estén separados le dice Renata, no soy la persona
indicada para hablar, preguntale a mi papá. Debe estar destrozado
ese hombre. En ese momento tocan el timbre, ella va a abrir y entra Marcos
que le dice, ayudame Renata, por favor, todo mal y destruido.
Al ver a Marcos así, pregunta Olimpia qué pasó, papá,
que te pasa dice Carolina, traigan un vaso de agua, la toma a Renata de las
manos y le pide que no se valla, vos no me dejes.
Gracias le dice Mónica por devolverme la identidad, no te devolví
el documento, la identidad es un poco más compleja, entra Marta y
los ve. Cuando
Mónica se marcha, le dice es mi obligación como amiga alertarte.
Ya te dije que no, le dice Lucas, no quiero lastimarte, en este momento es
cuando me decís que hay otra mujer. A mi las conversaciones serias
me aburren morocho.
No doy más le dice Estefanía a Sonia, de donde venís
, de verlo a Marcos, pero por qué vas, no puedo verlo así entregado,
más allá de mi enojo. Ese tipo está verdaderamente destruido,
quebrado. Le dije que me vuelvo a General Pico. Necesito volver, le dice
a Sonia, pero Camila está escuchando esta conversación. Si
ella se vuelve a General Pico, seguro que no me va a llevar con ella dice
Camila. Tengo que hacer algo.
Tranquilo Marcos, está por venir el Dr. Acosta, no quiero médicos,
no quiero vivir más, me quiero morir. Entra el médico y les
pide que lo dejen solo con el paciente. Le pregunta si tomó los remedios.
No los tomaste.
No pasa nada con Mónica, te parece que con todos los problemas que
tengo , estoy para seducir una alumna. Dónde encontraste el documento,
lo perdió en mi departamento, me vió, me saludó, cenamos
juntos, pero no pasó absolutamente nada. Me estás haciendo
una escena de una esposa celosa. Qué hacías vos en tu departamento,
no estabas nuevamente con Elena, necesitaba tomar un poco de aire. Con este
encuentro a vos no te pasó nada, pero pensá que ella puede
sentir distinto. Te prometo que no la voy a buscar más, ni acercarme,
está bien así, es lo que corresponde con una alumna.
Abel le pide 15.000 pesos al chico, que trabajaba con Renata en el juzgado,
tomátela flaco, le dice el, voy a llamar a la seguridad, es que estoy
desesperado por esta deuda. Tomátela le dice y lo trata de sacar del
negocio.
Elena le dice a su hijo, que bueno que es tenerte en casa, aquí mi
amor. El le dice, no quiero que Andrea se instale más en esta casa.
Bueno la culpa la tenés vos, le habías prometido que la ibas
a cuidar, no dejarla sola. Cuando yo estaba en la clínica estaba solo,
ahora tengo una familia, amigos. Sabés por qué te pasa esto,
hijo, porque sos irresistible. Necesito que me ayudes, con qué, ya
te lo dije no quiero que Andrea se instale más en esta casa.
Mi amor perdoname que te pregunte esto, le dice Renata a Carolina, si Marcos
y Estefanía se separaron, por qué seguis viviendo allá.
Porque el vivero me hace bien, la naturaleza me da paz. Me entendés.
Me cuesta entenderlo, pero si vos sos feliz, lo tengo que aceptar. Pero cualquier
cosa que necesités esta es tu casa, aquí está Olimpia
y yo. Baja el doctor y les dice que está muy mal, no toma los remedios,
come mal. Que tendría que internarlo, pero el se niega. Me llama mucho
la atención que no me quiera contar lo que le pasó. Desde cuándo
está así. Renata mira a Carolina, para que le responda al médico
y ella le dice, desde hace dos días, que tuvo un disgusto. Debe ser
muy grande dice el doctor, para estar así. El no puede estar solo.
Yo me voy a ocupar dice Renata. Si tengo la palabra de ustedes dos, que va
a tomar los remedios, va a comer, no lo interno. Puedo ir a verlo, si, hacele
muchos mimos y cariño, porque lo necesita mucho. Le vas a contar a
Renata la verdad, tengo miedo que me rechace. Mirá cómo estás
papá, no ves que es la mentira que te tiene así. Tus miedos
y tus silencios no me dejan decir que Estefanía es mi verdadera mamá.
Dame tiempo le pide Marcos. Tuviste un montón, no ves que podés
empezar una nueva vida. Yo sabía que Estefanía y vos no me
iban a entender. Hice todo mal. Caro se va, no te vallas le pide el padre,
el médico le dice ella, dijo que te tenés que cuidar. Renata
se merece que le digas la verdad. El le responde, a mi me cuesta vivir sin
ustedes. Más si Estefanía se va, le dice el padre, cómo
se va, no te lo dijo, se va a General Pico.
El Zorro, La Telenovela
Lunes a Viernes 14:00hs Por Telefe
Casa Gobernador.
-¡Yo quería decirle sobre la decisión de su padre, en
cuanto me enteré! Pero no quise perturbar sus dulces sueños…
¡usted se enoja cuando se despierta antes de las diez! –se disculpa.
-¡No me haga perder la poca paciencia que tengo, Olmos, o lo va a
pagar muy caro!
-¡Su padre… sí está arreglando el casamiento de don
Diego… pero no con usted… sino con su hermana la señorita Esmeralda!
–y diciendo esto la deja plantada y vuelve a su trabajo.
Mariángel pone cara de furia.
*
Lugar del duelo.
Fernando y Montero luchan hasta que Fernando vuelve a herirlo en el mismo
brazo.
Montero queda en el suelo.
Pizarro se queda sorprendido y decepcionado al verlo vencido.
Montero ve la sangre- ¡Adelante, señor
Gobernador! –lo reta- seguramente lo que estaba esperando cuando decidió
darle su hija al cobarde de Diego De La Vega… ¡y así eliminar
a su testigo de la muerte del inspector!
Fernando respira con dificultad- ¡Vamos, Montero, no necesito llegar
a eso para sacarlo del camino! Tengo pruebas suficientes en la Gobernación
que lo comprometen en muchos delitos –lo amenaza con la espada.
-¿De qué habla? –se sorprende Montero- ¿a qué
quiere llegar con eso?
-¡A que a usted lo necesito vivo! ¡vivo! –le grita- ¡usted
y yo juntos haciendo cosas grandiosas! ¡no una estúpida boda
con una loca! –está fuera de sí.
Montero lo mira pero no se convence- ¡Igual, ya no tengo dignidad!
–baja la mirada- así que… ¡termine conmigo! –dice dolido- ¡máteme!
Fernando lo mira con desprecio y clava la espada en el suelo- ¡No
sea patético! Usted infunde respeto con todo el miedo que provoca
en la ciudad… ¡confórmese con eso!
Montero se acerca con rabia- ¡Dígame una cosa, señor
Gobernador! ¿Por qué faltó a su palabra?
Fernando dice con voz ronca- ¡Porque tengo negocios y usted tiene
los suyos! Y uno de esos compromisos es mantener el orden en toda la ciudad…
¡vamos! –le golpea el hombro- ¡cuenta usted con todo mi apoyo!
–lo mira convincente- ¡déme la mano! –se la ofrece.
Pero Montero lo mira con odio contenido… y luego… decide aceptar.
-¡Esto es sangre y una cosa más! No quiero una sola venganza
contra Diego De La Vega y mucho menos… ¡contra mi hija! ¿de
acuerdo?
Montero retira su mano como si quemara- ¡Eso no se lo puedo asegurar!
–se marcha enojado.
Fernando respira nervioso pero luego se calma- ¡Ahora sí María
Pía, ya cumplí con mi parte! Tú vas a tener que cumplir
con la tuya.
*
Misión.
La madre superiora ha muerto y la llevan a enterrar.
-Usted quería mucho a la hermana superiora –se acerca Suplicios a
María Pía.
-La amaba… era como una madre para mí… para todas nosotras.
-Ella también la quería mucho a usted, tanto así que
su última voluntad fue que usted la reemplazara frente al internado.
-¡Lo sé! Y créeme que lo haría pero no me siento
digna de llevar una responsabilidad tan grande…. Siento que hay personas
que tienen más virtudes que yo.
-Usted dice eso porque en este momento siente mucho dolor… pero en este internado
no hay nadie como usted… ¡ninguna de nosotras tiene tanta autoridad
moral, honestidad, virtud como usted!
-No vuelvas a repetir eso.
-¿Por qué no?
Pero María Pía se marcha. Suplicios huye.
*
Hacienda De La Vega.
Están reunidos, Fernando, Alejandro, Almudena, Diego y Esmeralda.
Todos tienen una copa en la mano.
-¡Es una lástima que mi otra hija no se encuentre presente
pero espero que ustedes sepan comprenderla! –anuncia Fernando.
-¡Yo igualmente lamento muchísimo que mi hermana María
Pía, no esté presente, para ella es muy importante todo lo
que tenga que ver con mi hijo Diego! –Alejandro sonríe.
-¡Sí, es una lástima! –mira a lo lejos- Quiero que sepan
que gracias a ella…comprendí el error tan grave que estaba cometiendo
al entregar a mi hija Esmeralda en manos de Montero.
Esmeralda lo mira con sospecha.
-¡Diego! Quiero pedirte disculpas por no haberme dado cuenta del amor
que ustedes dos se profesan.
Almudena y Alejandro lo miran agradecidos.
-¡Y además por haber generado una enemistad con Montero!
-¡No se preocupe señor Gobernador! –sonríe Diego- ¡lo
importante ahora es que Esmeralda y yo estamos juntos para poder casarnos!
-¡Bueno, entonces, salud por la felicidad de ustedes dos! –Fernando-
¡festejémoslo, eso es una alegría!
Y todos chocan sus copas.
Almudena se emociona- ¡Nada me hace más
feliz que el saber que mi sobrina Esmeralda por fin encontró el verdadero
amor, la felicidad, en un hombre tan maravilloso como tú, Diego!
En ese momento baja las escaleras Yumalai que los mira con odio.
-¡Y bueno, aprovechando este momento… me gustaría
Alejandro…!
-¿Qué? –solicito.
-¡Que nos casáramos el mismo día de la boda de ellos!
-Almudena… pero por favor… creo que ellos tendrían
que decidirlo… ¿no?
Diego sonríe feliz y mira enamorado a Esmeralda que lo mira con adoración.
-¡Por mí no hay ningún problema!
-¡Por mí tampoco, tía! –feliz- me encantaría
compartir ese momento juntas.
Almudena está en la gloria.
-¡Pues entonces que no se hable más! –Alejandro- ¡celebraremos
la boda el mismo día!
Yumalai escucha todo enojada.
-¡Pues entonces, salud! –Diego- ¡por la plenitud del amor que
hay en nuestros matrimonios!
Y todos brindan. Pero Yumalai los mira como ave de mal agüero.
*
Casa Montero.
Montero bebe groseramente de la botella- ¡Tú, tú fuiste
la culpable que tu padre cambiara de decisión! –acusa a Mariángel
que lo mira con rabia- ¡tú me amenazaste con detener mi boda!
-¿Eres imbécil, Ricardo? –se burla- Yo no tengo ese poder
sobre mi padre.
Montero la toma del brazo violentamente -¡No me hables así,
que yo no soy Diego De La Vega!
-¡Yo quiero a Diego para mí, no para mi hermana! –le grita-
¡yo no hice nada, y conmigo no te desquites que el que te ofendió
fue mi padre, no yo!
-¡El me traicionó! –grita dolido - ¡teníamos un
acuerdo!
-¡A mí también mi traicionó, él sabía
perfectamente de mi interés por Diego! Y aún así… se
lo dio a mi hermana… ¡y todo por culpa de la maldita mujer esa, la
religiosa!
Montero se interesa- ¿De qué hablas, qué religiosa?
-¡De María Pía, la hermana de Alejandro, ella se entrevistó
con papá anoche y estoy segura que intercedió por su sobrino!
Montero mira con odio a lo lejos- ¡Ahora entiendo, es probable que
don Fernando haya caído en un vulgar chantaje de amor, con la tal…
hermana esa!
-¿De qué hablas?
-¡Vamos, Mariángel! Todo el mundo aquí sabía
de su romance desde muy jóvenes… ¡ella lo abandonó en
la boda! Posiblemente… sólo posiblemente… algo de lo que le negó
–ríe bajamente- ¡seguramente se lo dará ahora!
-¡Así que la maldita mujerzuela piensa meterse en nuestras
vidas! –con rabia- ¡por mí que María Pía se vaya
al infierno! Te lo juro Montero… así mi padre le haya la dado la mano
de Esmeralda a Diego… ¡ellos nunca, nunca… se van a casar! –le promete.
Montero sonríe con esta aliada.
*
Misión.
María Pía vestida como mujer normal sale de la misión
a escondidas para encontrarse con Fernando.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro y Almudena se besan.
Almudena se separa feliz- ¡Todavía no puedo creer que estemos
celebrando el compromiso de Esmeralda con tu hijo! pero además que
nos vayamos a casar el mismo día… ¡y con los hombres que amamos!
–suspira enamorada.
Alejandro la mira con amor- ¡Así es, y todo eso se lo debemos
a mi hermana María Pía! Gracias a ella estamos todos aquí
esta noche.
-¡Lo sé, me hubiera encantado verla para agradecerle todo lo
que ha hecho por nosotros!
-¡Lo sé, créeme que lo sé, mi hermana está
pasando por un mal momento! Precisamente hoy enterraron a la hermana superiora
en el internado, por eso no pudo asistir… ¡debe estar rezando con sus
compañeras!
-¡Yo la admiro mucho, Alejandro! –sinceramente- ¡para mí,
María Pía es casi una santa! Imagínate logró
conmoverle el corazón a Fernando… ¡eso es un milagro, pero además…
escuchar a Fernando hablar de la felicidad de Esmeralda en la reunión
era como un sueño!
-Sin embargo, no sé… pienso que algo le incomodaba a tu hermano…
¡has visto lo rápido que se marchó!
-¡Sí, Fernando es así, no le gustan los eventos sociales!
-De todas maneras Fernando hoy me demostró que es todo un hombre
de honor… ¡un hombre noble! Cambió de opinión, aceptando
los deseos de María Pía, y sin exigirle absolutamente nada
a cambio de ella –sonríe.
Y ambos se besan y se abrazan con cariño…. Felices.
*
Iglesia.
El padre recibe una visita de un hombre vestido de rojo… y negro… y se queda
pasmado- ¡Cardenal… Olivieri! No esperaba una visita tan eminente…
me toma usted de sopresa… ¡discúlpeme!
El cardenal le ofrece la mano y el padre se la besa.
-La carta que anunciaba mi visita debió perderse
en el corre, pero lo prefiero así… es mejor llegar sorpresivamente
sobre todo por la noticia tan importante que traigo para su parroquia.
-Por favor siéntese usted, aquí –le limpia una silla.
-¿Y esta ratonera, es su capilla, padre Tomas? La tiene bastante
descuidada.
-Su eminencia nosotros no poseemos los mismos recursos que poseen ustedes…
en Roma… pero siéntese… ¿a qué debo su visita? Debe
ser algo muy importante para que usted haya hecho un viaje a este punto tan
lejano del mundo.
-Traigo muy buenas noticias para sus comunidades… ¡el santo padre
ha autorizado al Internado de Nuestra Señora como una comunidad avalada
por la Iglesia!
-¡Alabado sea el Señor, una noticia tan hermosa, en un momento
tan difícil! Que extraños son los caminos de nuestro Señor.
-¿Sucede algo, padre Tomas?
-¡Así es su Eminencia, la Hermana Superiora fue sepultada esta
mañana en nuestro cementerio! Murió sin saber que todos sus
sueños se hacían realidad.
-¡Qué contrariedad, sobre todo porque fue por ella que el Santo
Padre accedió a dar su autorización! Y ya eligieron una sucesora.
-¡Si señor!
-¡Me imagino que debe ser una mujer de avanzada edad, como era la
madre superiora… ¡una hermana dedicada a la contemplación, desde
hace mucho tiempo!
-¡No! No su excelencia, es una hermana mucho más joven, pero
de un gran corazón… ¡cuando usted la conozca va a reconocer
su vocación! –sonríe- Se llama María Pía De La
Vega.
*
En ese momento.
María Pía entra a la vieja cabaña y la encuentra toda
iluminada de velas.
-¡Fernando!
-Me adelanté a arreglar un poco la cabaña… porque pensé
que estaba abandonada… ¿Quién le ha dado mantenimiento en todo
este tiempo?
-¡Yo! –le dice María Pía que
está muy hermosa.
-¡María Pía! Desde que te internaste
pensé que habías borrado toda huella de nuestro pasado… este
era nuestro refugio… ¿te acuerdas?
-¡No pienses lo que no es! –le dice fría- suelo venir aquí
para… orar… ¡es un lugar apartado y me permite la calma que necesito!
Además sigo siendo la propietaria de esta cabaña… entonces…
-¡No te sientas cuestionada! Al contrario, quiero que te sientas a
gusto –y le muestra vino y dos copas- ¿apeteces una copa de vino?
-¡Sabes que no bebo!
-Perdón… -Fernando se saca el sombrero- María Pía…
me imagino que ya te enteraste… ¡que cumplí lo que me pediste!
No hubo duelo… me tuve que batir a espada con… Montero… ¡hasta que
aceptó al fin la idea!
María Pía lo mira.
-¡Diego ya tiene la mano de mi hija, Esmeralda! –y baja la voz- ¡he
cumplido con mi palabra!
María Pía no responde y se miran.
María Pía sonríe- ¡Claro! –dice triste- ¡has
cumplido con tu palabra, ahora solamente… falta que yo cumpla con la mía!
–y ella se quita su capa triste.
Pero Fernando la mira triste.
*
Campamento gitano.
Azucena se asusta cuando una cae un rayo seco- Mal presagia una nube que
se detiene y queda fija –tiembla- ¡alguien, sin saberlo, cavó
su propia tumba… dijo el judío… lo hizo con la lengua dijo el árabe…!
*
Prisión.
La mujer enmascarada y su compañero se asustan porque hay mucho ruido
y olor a aceite y pólvora- ¡Hace quince años habían
quemado vivo a un preso!
-¿Quién fue el animal capaz de ordenar algo tan horrible?
–Sara.
-¡El padre del comandante Montero!
*
Hacienda De La Vega/
Diego y Esmeralda sonríen felices- ¡Hoy todo es posible! –Diego-
¡todo es perfecto!
-Sí mi amor, pero te confieso que tengo miedo… ¡todo me ha
salido mal en mi vida! Y te pareceré una tonta… ¡pero tengo
tan mala suerte! Casémonos cuando antes –le ruega.
-¿Por que? Y los preparativos de la boda y todas esas cosas.
-¡Quiero hacerte un regalo! Algo muy especial, que nuestra boda sea
algo que nunca soñaste… llena de flores, de cantos… ¡de la alegría
más pura de este mundo! ¡con mi gente! ¡con los gitanos!
-¡Pues sí, claro, será como tú quieras! Y a mí
también me gustaría darte un regalo… y …. ¡nos casaremos
después de que lo recibas!
-No entiendo… ¿de qué se trata?
-¡Del Zorro! Pronto va a liberar a tu madre de la cárcel… ¡muy
pronto, Esmeralda!
Esmeralda se queda de una pieza y se separa.
-¿Esmeralda, no me escuchaste? El Zorro va a liberar a tu madre y
te la va devolver sana y salva.
-¡No lo hagas!
-¿Por qué, acaso no confías en mí?
-¡Claro que confío en ti! Pero… Diego… ¡tú eres
lo mejor que me ha pasado en la vida, lo único bueno! Lo único
hermoso y noble… el único sueño que se me ha hecho realidad…
¡me moriría si algo te pasara, ese lugar está muy custodiada!
Además el comandante Montero está decidido a capturarte, y
ahora que te acusan del asesinato del Inspector del Virrey… tiene la excusa
perfecta para matar al Zorro.
-¡Esmeralda, nada me va a pasar! La prisión del Callao no es
un impedimento para mí… mucho menos Montero.
-Mira… los gitanos se están armando… ¡piensan asaltar la prisión,
con ayuda de ellos, todo será mejor! Van a rescatar a mi madre.
-¡No voy a exponer la vida de nadie más, lo haré solo!
Así como tú pudiste entrar y salir de allí… ¡El
Zorro lo hará!
-Precisamente por eso te lo digo, porque entré… ¡y desde que
conocí ese lugar le tengo miedo! Diego… ¡tengo un mal presentimiento,
no vayas!
-Esmeralda, Yo tengo recursos, contra los que nadie puede –la tranquiliza-
¡ni siquiera Montero! Así que quédate tranquila, confía
en mí y déjame rescatar a tu madre, para demostrarte mi amor,
para que tenga sentido el regalo que nos ha dado mi tía María
Pía.
Y se besan.
*
Cabaña.
-¡Estás más hermosa que nunca! –se acerca Fernando-
¡tal y cómo te recordaba, María Pía!
María Pía cierra los ojos y luego lo mira.
-¡Tus ojos, tu cabello, tu piel! –y apoya su frente- ¡tus labios!
Y la besa, en la boca, en el cuello. María Pía se deja.
Pero en ese momento vemos a Suplicios que los espía.
*
Iglesia.
El cardenal pide conocer a la nueva Superiora.
-¿Esta noche? –se sorprende.
-¡Sí, claro! Dígale que el cardenal desea verla… me
va a agradecer que quiera conocerla cuanto antes.
El padre se bebe de un trago su vino y sale- ¡Permiso!
*
Cabaña.
Fernando la sigue besando- ¡He esperado tantos años este momento,
María Pía, que bien podría morir aquí!
María Pía empieza a llorar.
-¡Con gusto daría mi vida, aceptaría mi fin si estoy
en tus brazos!
Fernando le besa los hombros y se arrodilla.
María Pía lo mira llorando.
-María Pía… ¡ninguna mujer en la vida ha despertado
mis sentidos como lo despiertas tú!
Suplicios sigue espiando y empieza a llorar.
-¡Sólo tú, María Pía!
Fernando la besa apasionadamente- ¡Tu rostro de mujer! Tu timidez
de niña… ¿eres virgen, María Pía? ¿te
has guardado? –de pronto le ruega y le toma el rostro entre las manos- ¿soy
el único hombre que te ha dado placer, que te ha dado caricias?
María Pía baja la mirada.
-¡María Pía! ¿soy el único hombre que
has querido, que te va a enseñar a amar? ¡te voy a enseñar
a tener placer! –y la desnuda y retrocede y la mira.
Y Suplicios espía.
#
Ahora que el tiempo no vuelve a mirar
No te alejes ahora
#
-¡María Pía! –se queda fascinado- ¡estás
hermosa! –y la besa otra vez.
Suplicios llora mientras los espía.
Y María Pía no reacciona.
*
Suplicios huye y empieza a corre y llega hasta un árbol gritando-
¡Eso no es posible! ¡no! –grita- ¡fue tu culpa! ¡fue
tu culpa Satanás! –llueve y está toda mojada- ¡tú
te metiste en su cuerpo Satanás, maldita! ¡maldito! –llora desesperada-
¿no te bastó hacerlo conmigo? ¡no te bastó hacerlo
conmigo, lo hiciste con ella para castigarme a mí! Para regocijarte
de tu victoria… ¡ay por qué! –se echa al suelo- ¡todo lo
que tocas lo manchas con tu lujuria! ¡no! Convertiste su pureza, su
santidad, en basura… ¡ahora María Pía solo es… una concubina
del demonio!
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro besa a Almudena cuando ésta se da cuenta que Yumalai los
espía- ¡Alejandro! –lo detiene- ¡esa que nos está
mirando detrás de la columna! ¿no es tu ahijada?
-¡Sí, es ella! –mira Alejandro- Guadalupe…
¿qué haces ahí?
Guadalupe trata de huir.
-¡No te vayas por favor! –la llama Almudena- ¡Ven! Por favor…
quiero hablar contigo – le sonríe.
-¡Ella es así! No le gusta hablar con la gente –se inquieta
Alejandro- ¡déjala tranquila!
Pero Yumalai se acerca.
Almudena le sonríe- ¡Alejandro me ha hablado mucho de ti! Me
ha dicho que puedes hacer cosas maravillosas con los animales, que tienes
un don y los puedes sanar –y se acerca.
Pero Yumalai retrocede.
-¡Eres muy bonita, Guadalupe! Y de mí no tienes que temer.
-¡Yumalai no le tiene miedo a nada ni a nadie!
-¿Yumalai? –se sorprende Almudena- ¡Yumalai!
-¡Es su nombre indígena, el nombre que le dieron en su tribu!
–explica nervioso Alejandro.
-¡Ah, pues, Yumalai, me gustaría ser tu amiga! –le sonríe
Almudena.
-¡No creo que eso sea muy… buena idea Almudena!
-¡Pero Alejandro! –exclama Almudena- ¡ni siquiera lleva zapatos
puestos! –susurra Almudena llena de pena- ¿Cómo la tienes?
–le reclama.
-¡No lleva zapatos, porque no quiere! –le susurra Alejandro- ¡porque
no le gusta usarlos!
-¡Ah! Bueno… -y luego a Yumalai- ¿me dejarías ayudarte
a convertirte en una señorita española? Porque mira… igual
vamos a vivir bajo el mismo techo… ¡cuando yo me case con Alejandro,
pues voy a ser tu madrina, también! Así…
-¡Mi madrina! –se espanta Yumalai y sale corriendo.
Almudena se queda sorprendida y triste.
-¡No te preocupes, ella reacciona así, con toda la gente, es
su naturaleza!
-No… Alejandro… ¡hay algo más, lo vi en sus ojos! Soy mujer.
Alejandro se pone nervioso.
-¡Y voy a descubrirlo! –Almudena lo mira a los ojos con sospecha.
*
Cocina.
Yumalai va a visitar Dolores- ¿Qué tanto me parezco a la esposa
muerta de don Alejandro? Todos ustedes dice que soy como su fantasma… ¿tanto
me parezco a ella?
-¡Como dos gotas de agua! Don Alejandro debió tener una fuerte
impresión cuando te vio sin esa pintura en la cara…
-¡Entonces es por eso que me protege, porque me parezco a su esposa!
-¡No! Don Alejandro te protege porque te tiene aprecio, y tú
has hecho muchas cosas por él.
-¡Pero él también la bautizó, igual que a mí!
La convirtió en una señora española con estos trapos
y vestida diferente.
*
Luego Yumalai se mira en un espejo- ¡Don Alejandro ama a su esposa
todavía! Siempre que me ve se acuerda de ella… hoy lo sentí
cuando me tocó –y recuerda- pero yo no soy Regina… ¡soy Yumalai!
Y soy su india –y recuerda a Almudena y su ofrecimiento- ¡una señorita
española! –sonríe- eso quiere don Alejandro de mí… ¡de
acuerdo, esta india va a obedecer a su amo!
*
Casa Gobernador.
Olmos duerme tranquilamente cuando Mariángel entra de improviso gritando-
¡Olmos!
Olmos se levanta en ropa de cama- ¡Señorita Mariángel!
-¿Dónde está mi padre? –grita.
-¡Se fue con la señorita Esmeralda y la señora Almudena
a la Hacienda De La Vega, creo que iban a celebrar el compromiso de los novios!
Mariángel parece borracha y se toma la cabeza- ¡Maldita sea!
Necesito que me ayude Olmos.
-Señorita, parece que bebió demasiado –y le prepara algo-
tómese este vasito de agua con bicabornato y ya verá que se
pondrá mejor… por favor arrópese que se va a resfriar – le
pone una manta encima.
Pero Mariángel le tira el vaso- ¡Déjese de estupideces,
Olmos! Escúcheme bien… necesito que se consiga un brebaje… un elixir,
una brujería… ¡lo que sirva para dominar la voluntad de un hombre!
-¿Un brebaje? ¿una brujería? Me parece que usted está
siendo muy extrema para tratar de conquistar a don Diego.
-¡Es asunto mío! Usted adefesio inmundo… tiene que obedecerme.
-Sí señorita, lo lamento, pero yo no sé de esas cosas…
yo no sé de hechicerías ni de brebajes.
-¡Pues hágase el modo Olmos! o le juro que mañana mismo
hablaré con mi padre sobre la doble contabilidad que usted le lleva
para robarlo.
-No tiene por que amenazarme con esas cosas… yo siempre la ayudo –sufre
Olmos- ¡siempre lo hago porque me nace del corazón!
Mariángel ríe a carcajadas y se burla- ¿Corazón?
¡usted es muy patético! Yo no sabía que un monstruo inmundo
como usted tenía uno –y le acaricia el rostro- ya se lo dije Olmos,
necesito ese brebaje para mañana… y más le vale que funcione…
¡le sale del corazón! –se ríe y se marcha.
Al quedar solo Olmos sufre y se mira en un espejo- ¡Tengo un corazón!
–llora- ¡lo tenía… pero usted señorita Mariángel,
se lo robó! Pobrecito el señoriíto don Diego De La Vega…
lo que le espera no es nada bueno.
*
Hacienda De La Vega
Alejandro y Almudena, Diego y Esmeralda ríen felices cuando un rayo
seco los alumbra… y callan.
-¡Bueno! Yo creo que es hora de llevarla a su casa antes que ese camino
se vuelva intransitable, papá –decide Diego.
-Yo me quedaría un rato más –suspira Esmeralda- me encanta
este lugar y la compañía.
-¿Te imaginas, Esmeralda? –suspira Almudena- ¡muy pronto vamos
a ser las señoras de esta casa, y podremos salir los cuatro, a pasear
por esta inmensa hacienda! –y mira enamorada a Alejandro.
Esmeralda acaricia a Diego- ¡Y llenaremos los corredores con la alegría
de nuestros hijos! –le dice con amor.
-Ciertamente va a ser muy agradable escuchar voces nuevas en esta casa –suspira
Alejandro.
Dolores y Bernardo llegan para festejar.
-¡Creo que somos afortunados, hijo! –Alejandro- estamos con dos hermosas
y maravillosas mujeres.
-Por supuesto, papá –y besa a Esmeralda.
-¡Yo quiero recordarles algo! –Almudena- ¡la verdadera autora
de la felicidad que estamos viviendo es tu hermana María Pía!
Así que me gustaría que fuera la madrina de nuestras bodas.
-¡Sí! –apoya Esmeralda- ¡a mí me parece perfecto!
-Eso la haría muy feliz.
*
Cabaña.
María Pía se deja besar como si fuera una estatua.
-¿Por qué no respondes a mis besos,
mi amor? –le reclama Fernando- de nada sirve que tu cuerpo esté aquí
si tu mente está por otro lado… ¡dime algo, mi amor! ¡dime
una sola palabra! Algo sobre este sublime momento que estábamos esperando
los dos desde hace tanto tiempo.
-¡Este momento solo lo esperaste tú! –le reclama María
Pía- ¡lo ordenaste tú!
-¡No! No… eso fue un pretexto… nada más para reencontrarnos…
¡para compartir algo que los dos deseábamos desde hace muchos
años María Pía!
-¡Yo no estoy compartiendo nada contigo! –le corta seca- ¡sólo
estoy cumpliendo con mi palabra porque no tengo otra alternativa!
-¡No! No María Pía… no hables así… ¡y mucho
menos en este momento, por favor!
-Estas son las únicas que tengo en mi boca… ¡las únicas!
Quieres hacerme tuya a la fuerza… ¡bien, aquí me tienes! –cierra
los ojos- ¡por única vez en toda tu vida! Porque nunca me vas
a volver a humillar de esta manera tan asquerosa.
Fernando suspira y trata de besarla, pero María Pía desvía
la boca.
-¡Maldita sea! –dice con rabia.
*
Bajo el árbol Suplicios sigue llorando- ¿Cómo pudiste
caer en manos del demonio, María Pía, cómo pudiste entregarte
al Gobernador? Ella no es digna de nuestro señor… ¡eres una
hipócrita María Pía!
-¡Ya cállate! –le grita furioso- ¡ese
Dios que tanto mencionas, me ha quitado lo único que quería
en la vida! Durante años María Pía, deseé tenerte
en mis brazos… ¡y ahora qué es lo único que voy a recordar!
–llora- ¿la frialdad de tus labios, de tu cuerpo? ¡tu indiferencia!
María Pía para mí ya no eres una mujer… para mí
eres un maldito demonio… ¡vete! –le ordena llorando.
María Pía se marcha. Fernando suspira.
*
Convento.
El padre regresa y le dice al cardenal que María Pía no puede
venir a conocerlo- ¿Acaso no está? No me diga que tienen permiso
de pasar la noche fuera del internado.
-¡Todo lo contrario! –se excusa- lo que sucede la hermana María
Pía está retirada en su celda y aunque yo sea el sacerdote
de esta ciudad no me está permitido visitarla en sus habitaciones
privadas como usted comprenderá.
-¡Pues no! Insisto que la traiga, quiero conocerla esta misma noche.
-Señor… le ruego que tenga un poco de paciencia, ya debe estar amaneciendo.
-Está bien, solo espero que con la muerte de la madre superiora no
se debiliten la moral, los valores y la virtud de las internas.
-Eso no pueda suceder en el caso de la hermana María Pía.
-¡Es muy importante que yo compruebe que eso es cierto, padre! De
la hermana María Pía depende que yo convierta su internado
en un convento… pero a la menor falla que encuentre en ella ¡le retiro
la bendición papal!
*
María Pía sale corriendo bajo la lluvia
y se queda bajo el mismo árbol desesperada- ¡Tú no puedes
saber lo que yo siento! –llora desesperada- ¡tú no tienes idea
de lo que yo siento! Ni yo misma sé lo que siento por ti… ¡Ay,
Dios mío! No fue Dios quien te arrancó de mi vida, Fernando,
no fue Dios… ¡fuiste tú quien acabó con todo lo que teníamos!
Fuiste tú quien acabó con nuestra vida, con todo lo hermoso
que podía haber entre tú y yo… ¿Por qué tenías
que asesinar a la madre de Diego? ¡Por qué! ¡por qué
me tenías que hacer eso tan espantoso! ¡por qué tenías
que hace algo tan horrible! ¡por qué! –grita en la noche sola
y desesperada- ¿Por qué tengo que seguir sintiendo amor por
ti? ¡por qué! –y golpea al suelo.
*
Casa Gobernador.
Diego y Alejandro dejan a sus damas en la casa y se despiden. Almudena entra
y Alejandro los deja solos.
-¡Ya es hora de irse! Me encantaría que mañana saliéramos
a pasear… ¿qué te parece?
-Me encantaría… por primera vez vamos a poder estar sin escondernos
–y lo besa.
En ese momento llega Mariángel en ropa de cama- ¡Diego, qué
grata sorpresa! –los interrumpe.
Diego y Esmeralda la miran sorprendidos de pies a cabeza.
-¡Tengo entendido que hoy era tu enfrentamiento con Montero! Supongo
que lo venciste… ¡como me alivia saber que estás vivo!
Diego no sabe que decir ni a dónde mirar- ¡Eh… pero no te enteraste
de la ultimas noticias! –y mira a otro lado.
-¿Ultimas noticias, de qué estás hablando? –se mueve
seductoramente.
Diego va a responder cuando Esmeralda le toma la cara y le desvía
la mirada- ¡Deja Diego! Yo le explico, adiós, que descanses…
-y lo echa y enfrenta a Mariángel- ¿Dónde estuviste
todo el día?
-¡Eso no es asunto tuyo! ¿qué sucedió?
-Mi padre evitó el duelo esta mañana… -Esmeralda disfruta-
¡resolvió quitarle su palabra de compromiso a Montero y aceptó
que me case con Diego! Hoy se hizo oficial.
Mariángel finge una sonrisa- ¡Vaya, esa sí que es una
gran sorpresa! ¿Cómo lo conseguiste? –la interroga- Un truco
muy sucio debiste haber empleado para que mi padre faltara a una palabra
de compromiso.
-¡Ningún truco sucio, Mariángel! Además no tengo
que darte explicaciones –la corta inteligentemente y no cae en su trampa-
discúlpame, estoy muy cansada.
-No creas que mi padre te hizo un favor entregándote a Diego De La
Vega… ¡se nota que no está en sus cabales! Tuvo que haber enloquecido
por algo o por alguien… ¿lo sabes tú?
*
Cabaña.
Fernando no puede en sí y se pasea nervioso.
- ¡Pero qué hice! ¿qué te hice María Pía,
como te pude humillar así? –se toma la cabeza y llora- ¡me maldigo!
¡me maldigo mil veces! Merezco tu desprecio… merezco que me desprecies…
¡pero te amo! ¿qué hago con este maldito amor, María
Pía? ¡Tu Dios que es un Dios de amor, pídele que nos
libere a los dos! ¡pídele que me quite la vida, porque me has
convertido en un monstruo!
Has borrado en mí el último rasgo de
bondad que había… ¡y sé que te voy a hacer daño!
¡sé que te voy a volver a hacer mucho daño! –llora.
*
Misión.
María Pía se escabulle dentro de la Misión y se sienta
en su cama- ¡No fuiste capaz de tocarme! –sonríe entre sus lágrimas-
¡no fuiste capaz! –se acaricia los labios- ¡no fuiste capaz de
humillarme de esa manera tan vil! Ay Dios mío… ¡eso quiere decir
que todavía me amas! ¡todavía me amas!
*
Hacienda De La Vega.
Diego y Alejandro llegan bajo la lluvia.
-¡Dios Santo, papá, que aguacero!
-¡Creo que logramos que Almudena y Esmeralda pasaran una noche agradable,
hijo! –y le pasa las capas a Bernardo- ¡gracias Bernardo! Sin embargo…
-se preocupa- ¡tú y yo tenemos algo muy serio de qué hablar!
–y se peina el pelo mojado.
-¡Claro, de qué se trata!
-Hijo… tienes que estar muy prevenido y alerta con lo que va a ocurrir con
Montero… ¡lo conozco y sé que él no va a dejar pasar
así nada más, esto que ha sido para él una ofensa, la
ruptura de su compromiso de matrimonio!
-¡Lo sé, el Gobernador no solamente canceló el duelo
sino que me concedió la mano de su prometida! Así que si antes
me odiaba ahora me quiere ver muerto… pero no te preocupes, papá,
yo estoy preparado.
-¡Vamos! Cambiémonos de ropa.
*
Prisión.
Pero Montero no duerme y prepara ya su venganza.
-¿Está todo listo para la incineración?
-¡Hay suficiente madera rodeando el pilar, para arder toda la noche!
-¡Perfecto, Pizarro! Don Fernando Sánchez de Moncada no se
podrá quejar –brinda- ¡su querida esposa va a recibir lo que
se merece! Además el dijo que era la reina de los gitanos… ¡así
que le voy a dar un trono de fuego! –ríe a carcajadas con maldad-
¡ella va a ser la primera en mi venganza!
Pero Pizarro no sonríe- ¡Comandante, deberíamos interrogarla
primero!
-¡Por supuesto, Pizarro! Y después de lo que me hizo el señor
Gobernador, no confío en él… ¡él faltó
a su palabra y me puede volver a traicionar! Esa mujer guarda un secreto
sobre Fernando que a nosotros dos nos va a proteger… y antes que ella muera
nos va a decir.
-¿Si entiende… que con este ajusticiamiento le estamos declarando
la guerra al Gobernador… verdad? –trata de prevenirlo- ¡cuando se entere
de la muerte de la enmascarada, nos va a venir a atacar!
-¡No necesariamente! Nosotros vamos a decidir cuándo decírselo
a él… -ríe diabólicamente- ¡y esto es sólo
el comienzo! El segundo en mi lista… es don Diego De La Vega… ¡le voy
a quitar esa sonrisita de superioridad y ni su apellido lo va a proteger
de mi poder! Y después… Esmeralda… -y se lleva los dedos a la boca
como degustándola - ¡la hermosa Esmeralda! Pero primero la voy
a hacer mía… y te aseguro Pizarro… ¡voy a dejar marcado ese
cuerpecito a punta de golpes y después se la dejaré a su padre!
Lo que viene Pizarro… ¡no es nada comparado con lo que he hecho hasta
ahora! ¡no voy a aceptar humillaciones ni traiciones de los que se
dicen ser mis aliados! –sus ojos tienen rabia y odio- ¡de hoy en adelante
voy a manejar este lugar con base en el miedo! ¡con el terror! Así
que Pizarro… ¡vamos a quemar a la prisionera del señor Gobernador!
–brinda.
*
Campamento gitano.
-Va a suceder una desgracia –Azucena.
-El aire está cargado de luto –Jonás.
-Pero no sé sobre quien va a caer el pesado manto de la muerte… las
cartas no quieren decírmelo.
-Yo creo tener la respuesta Azucena… -y saca a Lucrecia- le he enviado a
nuestra reina un plan para rescatarla… ¡pero regresó con él!
–le muestra el papelito.
-¡Lucrecia no puede encontrar a Sara Kali! ¡van a matarla! Van
a cometer un horrendo crimen y nosotros vamos a ser malditos por no impedirlo.
*
Prisión.
Montero y Pizarro buscan a la prisionera, Montero ríe- ¡Te
llegó tu hora! Don Fernando Sánchez de Moncada dice que tú
eres la reina de los gitanos… ¿eso es verdad, su majestad?
-¿Fernando? –se sorprende Sara.
-¡Empezó a recordar! –y luego la amenaza que debe hablar- ¿Por
qué Fernando Sánchez de Moncada te tiene encerrada aquí?
-¡No diré una sola palabra!
-¡Entonces dile adiós a tu calabozo, porque hoy sales muerta,
te voy a quemar viva!
Y se la llevan.
El pobre hombre los ve.
*
Casa Gobernador.
Mariángel persigue a Esmeralda a su habitación- ¡Una
criada me dijo que vio a papá hablando con la hermana de Alejandro!
¿fue por ella que él cambió de opinión?
-¿De dónde sacas que María Pía tuvo algo que
ver? –se arregla en un espejo.
-¡María Pía, no sabía que eran tan amigas! Seguramente
fuiste tú quien le rogó que intercediera ante él… según
tengo entendido esa mujer fue la amante de mi papá… ¡quien sabe
qué cosas arreglaron entre los dos! –con mala espina.
Esmeralda la mira con disgusto- ¿Qué insinúas, Mariángel?
-¡Nada! Sólo que por primera vez mi padre ha hecho algo tan
grave como faltar a su palabra, y seguramente eso tiene un precio.
-¡Ay, ya no quiero hablar! Estoy un poco cansada y me quiero dar un
baño –le señala la puerta.
-¡Dejémonos de hipocresías! Lo acepto… esta vez ganaste
tú… -se marcha- ¡pero la guerra hasta ahora comienza porque
yo no vine a este miserable pueblo, a buscarme cualquier hombre como marido!
Yo quiero el mejor y lo voy a conseguir –la amenaza- ¡así que
no te sientas tan segura de tu triunfo!
-¡Un momento, Mariángel! ¿qué quisiste decir?
-¡Lo que escuchaste… ni más ni menos! –y se marcha.
*
Prisión.
Dentro de prisión están a punto de quemar a Sara Kali que
llora y que está atada a una pira, Pizarro echa a los soldados y les
recuerda que nadie debe saber de ella.
-¡Sé la clase de canalla que eres! –grita Sara a Montero- ¡y
sé de lo que eres capaz! Pero no me asustas, no te tengo miedo, no
vas a obtener nada de mí.
-¡Ya cállate! Escucha gitana, podrás
salir viva de esto siempre y cuando me colabores, de nada te servirá
que te niegues… ¿Quién eres en realidad?
Sara ríe a carcajadas -¡No te tengo miedo, no puedes hacerme
nada! Tienes que cumplir ordenes, así me tengas encerrada en esa ratonera
debes mantenerme viva.
(jejeje… no actúa bien y además se le mueve la máscara
de hierro al hablar).
-¡Se nota que no me conoces! –y toma una antorcha y prende fuego-
¡yo puedo inventar cualquier cosa para justificar tu muerte! Por ejemplo…
que hubo un incendio en los sótanos de la prisión… unos prisioneros
tratan de escapar y utilizaron pólvora y que el fuego se extendió...
así que no pudimos salvar a la prisionera ¿qué te parece?
Pizarro le tira combustible.
Sara se asusta- ¡Nadie te va a creer!
-¡Sé perfectamente que estuviste casada con el señor
Gobernador y que también eres la mamá de Esmeralda! Pero… ¿Por
qué eres tan importante para la Corona de España, por que don
Fernando Sánchez de Moncada te quiere mantener con vida? ¡háblame!
*
Un bar.
Fernando llega a un bar- ¡Soy el señor Gobernador de la Ciudad
de Los Ángeles! Quiero beber una botella… ¡vine a beber!
*
Hacienda De La Vega.
Diego y Alejandro se toman una copita.
-Es una pena que mi tía no haya podido acompañarnos esta noche.
-¡Murió la madre superiora y ella está de duelo!
-Bueno, en fin, mañana buscaré la manera de verla y agradecerle
lo que hizo por mi… ¡es extraño, el Gobernador es una persona
a la que parece no conmoverle nada, pero mi tía logró lo imposible
por mí! Sin duda debe amarla mucho todavía.
-¿Sabes una cosa Diego? ¡eso me preocupa! Porque no creo que
sea solamente Fernando el que sienta ese amor.
-¡Tú no estás diciendo que mi tía…!
-¡Por supuesto, Diego, claro que sí! –suspira Alejandro- ¡toda
esa angustia que ella vivió cuando Fernando regresó de España
no se debe a que ella quiera olvidar el pasado, al contrario, sospecho que
en su corazón todavía sigue vivo el amor que siente por Fernando!
Diego deja su copa- ¡Entonces mi tía, debe estar sufriendo
mucho papá, porque está de por medio su vocación!
-¡Así es, hijo! y me siento impotente por no poder estar a
su lado y aliviar un poco el dolor que siente en este momento.
*
Misión.
María Pía se seca y recuerda. Se dispone a dormir y saca las
sabanas… cuando descubre… ¡un crucifijo de cabeza sobre su almohada!
-¡Ay Dios mío! –se asusta- ¡un crucifijo invertido, esto
es un sacrilegio! ¿Quién ha podido hacerme esto?
*
En su habitación Suplicios también se seca el pelo y mira
un crucifijo y de pronto ríe con locura.
*
Un lugar cerca del río.
Diego y Esmeralda se besan… tienen un picnic al lado.
-Lo que siento por ti jamás lo había experimentado y estoy
seguro que me va a durar por el resto de mi vida, Esmeralda- ¡te amo!
¡y te voy a amar hasta que caigan las estrellas en el cielo!
Y se besan otra vez.
-Y yo me siento la mujer más feliz del mundo gracias a ti.
Diego se separa- ¡Alguien se acerca!
-Son mis hermanos, los gitanos –sonríe Esmeralda.
-Y parecen alarmados… vamos con ellos.
-¡No, mi amor, espérame! Ellos son muy
reservados con sus cosas, quédate aquí.
-¡Un momento señorita! ¡vas a ser mi esposa y lo lógico
es que me presentes a tu familia cómo se debe.
-¡Y lo haré! –sonríe feliz- pero en una ceremonia digna
del prometido de una princesa gitana- y lo deja y corre hacia los gitanos-
¿Jonás, Azucena, que pasa?
-¡Princesa! La hemos estado buscando, ha ocurrido algo muy grave.
-Se trata de tu madre… Esmeralda.
-¡Mi madre! ¿Qué pasa con mi madre? Dime Azucena, habla
por favor.
Pero Azucena calla.
*
Un lugar cerca del río.
-¡Princesa! La hemos estado buscando, ha ocurrido algo muy grave –
Jonás muy apesadumbrado.
-Se trata de tu madre… Esmeralda –sigue Azucena.
-¡Mi madre! ¿Qué pasa con mi madre? Dime Azucena, habla
por favor.
Pero Azucena calla.
-¡Habla de una vez! –se desespera Esmeralda.
-¡El hamster que utilizo para llevarle noticias a nuestra reina, ha
regresado sin entregar el mensaje, princesa! –Jonás.
-No queremos asustarte princesa, pero yo vi malos presagios en las cartas
y si Lucrecia no pudo encontrar a Sara Kali es porque ella desapareció
de la prisión.
-¡En la prisión del Callao me hice amigo de uno de los prisioneros!
–interviene Renzo- y me envió un mensaje… Anoche hubo mucho movimiento
dentro de esa prisión.
Diego que observa a distancia, porque Esmeralda extrañamente le pidió
que no viniera ( )... se empieza a preocupar al ver la expresión de
Esmeralda.
-Algo le sucedió a nuestra reina, algo que puede ser muy malo –Azucena-
¡necesitamos saber qué fue!
Diego no aguanta más y se acerca- ¿Sucede algo, Esmeralda?
-Diego… -Esmeralda lo mira con desesperación- ¡se trata de
mi madre! Ellos temen por su suerte.
*
Prisión.
Los soldados llevan comida al único testigo de lo que pasó
y se burlan de él.
-Ustedes la quemaron viva… ¡el comandante Montero es igual que su padre,
un demonio, un infeliz, un criminal! –dice valientemente.
-¡A ti te va a pasar lo mismo! –se burlan - ¡sólo que
a ti te vamos a quemar a fuego lento.
-Dios les va a cobrar todo.
*
Una cueva perdida en algún lugar.
Sara Kali está viva y en las mismas condiciones- Hijita –recuerda
a Esmeralda- ¡Oye, no quiero que termines igual que yo! –llora.
*
Al lado del río.
Diego la calma- ¡Esmeralda, no te preocupes, yo te ayudaré,
y sabremos exactamente qué es lo que le pasó a tu madre!
Pero Renzo no puede de los celos y se avanza enojado- ¡Perdón,
princesa! Pero no creo que deberíamos confiarle nuestras cosas a este
señor –lo mira con rabia.
-¡Renzo! No hay nada que él no pueda saber… Diego De La Vega
es mi prometido y vamos a casarnos.
La noticia le cae como balde agua fría a Renzo.
-¡Princesa! –exclama Jonás enojado- ¡Este señor
fue el abogado de Miguel y no hizo mucho para ayudarlo a salir de la cárcel!
-¡Eso es cierto! –Renzo consigue un aliado- ¡si no hubiera sido
por El Zorro que lo rescató ahora estaría muerto… ¡además
se quedó con todas sus tierras!
La situación de Diego es bastante delicada pero en ese preciso momento
aparecen los susodichos vestidos muy elegantemente y a la española
- ¡Jonás, Renzo! –grita Miguel- lo que ustedes dicen de don
Diego no es cierto.
-¡Miguel, Laisha! –exclama sorprendido Diego.
-¡No se lo habíamos dicho porque don Diego nos pidió
que lo mantuviéramos en secreto! –Laisha- ¡pero él si
nos ayudó!
-Nos pagó más del doble por las tierras, las conservó
para protegernos, para que no nos las robaran como ellos querían!
-¡Sí, además nos envió más dinero para
que escapáramos muy lejos de aquí!
-Por lo que veo no se fueron –opina Diego.
-¡Perdón, don Diego! Pero somos gitanos y no seríamos
felices lejos de nuestra gente, pero usted tiene una eterna lealtad –Laisha-
¡Jonás, Renzo, don Diego es un gran hombre y un excelente amigo!
-Bien –decide Jonás – que así sea, disculpe señor –y
luego a Renzo- continúa… ¿qué te dijo el contacto en
la prisión?
Renzo cuenta de mala gana- Anoche hubo mucho movimiento, hicieron una hoguera
en el patio de la prisión y se escucharon gritos desgarradores.
-¡Dios mío! Mi madre –Esmeralda se pone pálida.
-¡No te preocupes, Esmeralda! Yo tengo alguien de confianza dentro
de la guardia de la prisión y vamos a averiguar qué fue lo
que pasó.
*
En ese momento el Sargento García trata de averiguar con Pizarro
qué pasó la noche anterior porque hubo mucho ruido. Pizarro
le pregunta qué comió-¿Anoche cenó ?
-Por supuesto, anoche comí 4 chorizos, un trozo de carne y frijoles
picantes tan ricos que estaban.
Pizarro le dice que tuvo una pesadilla por esa razón, cuando el Sargento
García dice que no lo amenaza con despedirlo.
-¡Usted no sirve para este trabajo ni para ningún otro! Y créame
que ser compadre del Comisionado no le va a ayudar en nada… ¡en este
preciso momento voy a hablar con el comandante Montero para que lo despidan.
-¡Capitán! –se desespera- por favor, se lo suplico señor
–le ruega- ¡no haga eso! Yo sé que algunas veces, no siempre
señor, en ocasiones … soy un torpe señor… ¡pero… si me
quita este trabajo señor, me quita la vida!
-¡Ese no es problema mío!
-¡No hable con el comandante, señor! No haga que me echen señor.
-Muy bien… ¿qué escuchó anoche, gritos? O tuvo una
pesadilla.
-¡Una pesadilla, señor! –admite el Sargento García.
-¡Así es, ahora vaya a cumplir con sus obligaciones!
Al quedar sólo- Aquí ocurrió algo anoche, por mi virgencita…
¡y los gritos que escuché no fueron una pesadilla, fueron gritos
de mujer!
*
Hacienda De La Vega.
Dolores se pega el susto de su vida cuando ve las tropas de Montero y sus
soldados que avasallan la Hacienda De La Vega.
-¡Rodeen la casa, que nadie salga o entre sin mi autorización!
–grita Montero- ¡ya veremos, maldito don Alejandro De La Vega qué
puedes hacer con todo tu apellido!
Y un hombre trata de detenerlo pero él lo golpea y entra a la fuerza-
¡Muévanse!
*
La casucha de una bruja.
Una mujer encorada, una india, con ojos muy claros.
-¡Dile que necesito algo para dominar la voluntad del ser amado! –pide
Olmos temblando.
Un hombre le habla en un idioma extraño y luego que ella dibuja algo
en un recipiente con arena le contesta- ¡Ella dice le dice que le hará
un brebaje! Pero tiene un precio alto.
-¿Cómo cuanto?
-¡Cuatro veces cantó el gallo hoy, cuatro monedas de oro será!
-¡Cuatro monedas de oro, eso es mucho dinero! –se escandaliza- ¡ustedes
me están estafando… necesito una prueba de su poder!
De pronto la mujer lo fija con su extraña mirada y habla por fin
de manera gutural en su idioma nativo.
Olmos casi se muere de un ataque cardiaco.
-¡Ella sabe que hechizo no es para usted! –interpreta el otro- ¡que
alguien más se lo pidió!... también vio que su corazón
está esclavo de su amor pero no le corresponde.
Olmos se queda pálido y temblando.
*
Más tarde Olmos sale de la casucha, Mariángel lo espera impaciente-Entonces…
¿me consiguió el brebaje?
-¡Sí señorita, aquí está! –le pasa un
frasquito.
-¿Esto? –lo abre y lo huele ante el espanto de Olmos- ¡pero
esto no huele a nada!
-¡Tenga cuidado señorita, es una sustancia muy poderosa, sólo
con tomar unas gotas se pierde la voluntad! No tiene olor ni color para que
uno pueda suministrarla sin sospechas.
Mariángel ríe incrédula- ¡No le creo Olmos! Si
esta bruja supiera tanto estaría trabajando en la corte de un rey.
-¡Ella me demostró su poder!
Mariángel ríe con esa carcajada burlona que la caracteriza
cuando habla con Olmos- ¡Sí! ¿le sacó un conejo
del sombrero?
Olmos mira para otro lado- ¡Me dijo cosas que sólo yo sé!
-¡Lo enredaron con tres palabras, Olmos! Todo el mundo sabe que las
hechiceras son expertas en inventar mentiras.
-Yo sabía que usted no me creería… por eso le pedí
que me diera una prueba física de su poder y ella accedió.
-¿Ah sí, y cómo me convencerá?
-¡Me dijo que sus muertos anunciaron vuestra visita! Y que por eso
había probado el efecto de su brebaje en una persona cercana a usted…
¡que usted se daría cuenta quien es esta persona cuando descubra
una cinta roja en su bolsillo!
-¡Esperemos que no nos haya dicho mentiras! Y sobre todo… que este
brebaje cumpla con su prometido –y mira hacia la casa con desden- ¡porque
de lo contrario esta condenada bruja me verá convertida en el peor
de los venenos! Con sólo pedírselo a Montero esta choza puede
desapareces quemada –y sonríe con el pensamiento.
Olmos la mira con miedo.
*
Casa Gobernador.
En ese momento traen a Fernando a la casa inconciente.
-¡No es mi culpa! El señor Gobernador llegó anoche a
mi taberna y me pidió que le sirviera vino… yo no podía negarme,
bebió casi toda la noche… ¡no hay cuerpo que resista tanto licor!
Por favor señora… no me vaya a castigar por eso.
-¡No! Hermanito –se llena de pena y ordena que lo lleven a su habitación
y que llamen al cirujano- no se preocupe… pero quiero saber… ¿pasó
algo extraño en su taberna anoche? ¿iba con alguien, dijo algo?
-¡Nadie iba con él señora, ni tampoco habló más
que para pedir botella tras botella! Sin embargo… a veces no hay que hablar
para contar algo… ¡yo he sido tabernero toda mi vida y le aseguro que
su hermano el señor Gobernador debe tener una pena muy grande!
Almudena le pasa una bolsa de monedas- ¡Por su servicios! Espero que
no diga ni una palabra a nadie de lo que sucedió anoche en su taberna.
El hombre ríe feliz al ver tanto dinero- ¡No se preocupe! Mi
boca estará callada para siempre.
-Confío en su palabra.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro enfrenta la situación de su hacienda sitiada- ¿Qué
significa todo esto, comandante? –están en la sala y Montero le ha
entregado un comunicado- ¿nuevos impuestos?
-¡En realidad no son nuevos, estaban presentes en la ley fiscal solo
que no se habían hecho efectivo! Así que don Alejandro, tendrá
que disponer de esos recursos lo antes posible.
Yumalai los observa atentamente.
-¡Pero es una verdadera fortuna, comandante! Lamentablemente no cuento
con esa cantidad de dinero en efectivo en este momento.
-¡Ese no es mi problema! –sonríe con placer Montero- otra cosa…
¡deberá corregir el cauce del río que usted desvió
para su plantíos y establos! No se puede apropiar de esa agua.
Alejandro se enoja- ¡Usted sabe muy bien que soy respetuoso de la
ley y ese río se desvió porque estaba en una zona desértica
y sin dueño!
-¡Pero existen nuevas leyes en la ciudad de Los Ángeles! Por
la cuestión de los incendios y ese río pasa por los limites
de la ciudad y necesitamos todo su caudal… señor.
-Comandante… comprendo que usted se sienta herido… ¡su orgullo de hombre!
A raíz de los últimos acontecimiento… pero le voy a recomendar
que no mezcle su trabajo con lo personal –levanta la voz- ¡una retaliación
política en mi contra podría ser muy perjudicial… para usted…
comandante!
-¡Piense lo que quiera! –ríe Montero- usted dice respetar la
ley… ¡yo estoy aquí para que se cumpla al pie de la letra! Y
nadie por más poderoso que se crea podrá estar encima de ella
don Alejandro… -y se va a marchar pero se detiene- ¡vaya previniendo
las cuestiones del caso, llegaran más impuestos! – se marcha con sus
soldados.
Alejandro se queda leyendo furioso.
-¿Pasa algo don Alejandro? –se acerca Yumalai- ¿tiene problemas?
-¡Sí Yumalai, problemas y muy serios!
*
En un carruaje.
-¡Diego, tengo mucho miedo!
-Tranquilízate, esta noche El Zorro entrará a la prisión
y averiguará que cosa fue lo que sucedió… ¡estoy seguro
que tu madre está viva!
-¿Cómo puedes estar tan seguro?
-¡Fernando la ha tenido encerrada durante mucho tiempo! Y es evidente
que es importante para él y la Corona española… así
que no creo que Montero le haga nada.
-¡Pero Montero es un canalla capaz de traicionar a cualquiera!
-Yo no creo que se exponga tanto, Esmeralda, confía en mí…
¡yo lo conozco!
-Bueno… pero de cualquier manera quiero ir esta noche a la prisión.
-¡No! No puedes ir, no te puedes exponer a tanto, además tú
eres la hija del Gobernador… ¡confía en mí, El Zorro
te va a devolver a tu madre viva! –le promete- ¡te lo juro!
*
Casa de Tobías.
Un sastre le trae a Tobías una enorme caja que Tobías abre
con deleite, pero antes echa al sastre sin pagarle.
*
Un camino.
Montero y su tropa se encuentran con Diego y Esmeralda- ¡Vaya, vaya,
qué tenemos aquí! A la parejita del momento disfrutando de
un placido día de campo… ¿no los veo muy felices, qué
sucede Esmeralda? ¡este payaso no ha dado la talla! –se burla.
Diego lo mira con ojos negros.
-¡Qué quiere comandante, es mejor que quite a sus hombres para
que nos dejen pasar!
-¿Cuál es la prisa? –baja de su caballo y se acerca- ¡De
La Vega, de ahora en adelante las cosas van a ser diferentes! Nada de hipocresías,
no me importa que el señor Gobernador haya detenido el duelo… ¡usted
y yo tenemos asuntos que resolver!
-Si quiere me bajo y lo solucionamos aquí mismo.
-¡No sea ridículo poniendo esa pose de niño valiente
al lado de su novia! –se ríe y desenvaina su espada y se la pone en
el pecho- ¡escuche bien cobarde!
-¡Montero por favor! –grita Esmeralda desesperada.
-¡Por ahora resuelva los problemas que esperan en la hacienda de su
padre! -Dice Montero con odio -y cuando llegue su momento... usted y yo lo
resolveremos.
-¿Y que habla? -Se inquieta viejo.
-¡La seguro De La Vega, que le haré la vida de una pesadilla
cuando llegue el momento! -Y luego mira a Esmeralda con desprecio -¡y
tu Esmeralda después arreglaré cuentas contigo! -Amenaza abiertamente-
¡vámonos! -Sube a su caballo y se marcha con sus soldados.
*
casa del gobernador.
-¡Su padre se encuentra enfermo, señorita! Esto no parece producto
de una borrachera -se asusta Olmos -¡tiene fiebre!
Olmos y Mariángel se encuentran en la habitación de Fernando,
que está completamente inconsciente sobre la cama.
-¿quién sabe Olmos, donde se metió anoche?
-¡Ojalá llegue pronto el cirujano, su padre necesita atención
urgente! -Se preocupa Olmos -su cerebro puede resultar afectado con estas
calenturas.
Pero Mariángel no siente nada -¡se lo tiene bien merecido por
desobedecerme! A lo mejor alguien le tendió una trampa y le mezcló
algo en su licor.
-¡Líbreme Dios! -Tiembla Olmos- la hechicera india -y Olmos
le señala una cinta de color rojo que tiene Fernando en el bolsillo.
-¿Qué es esto? -Se acerca a Mariángel.
-¡La prueba que dijo la india!
Mariángel festeja -¡la maldita no me mintió o esto es
un excelente truco de circo! ¿Cuánto le pagó por el
bebedizo?
-¡Cuatro monedas de oro!
-¡Si por cuatro monedas de oro le hizo esto mi papá, creo que
el precio es más que justo!
*
en la entrada Almudena recibe a Agapito que está sobrio.
-¡Eso es una borrachera, nada del otro mundo! Tranquila.
-Al principio pensé que era eso, pero ya no se le, yo nunca había
visto Fernando de esa manera... está dormido pero se queja... ¡estoy
segura que tiene alucinaciones! ¡Su temperatura sube y baja! Es como
si... no hubieran envenenado... y yo tengo miedo de que se muera.
-¡No hable de muerte nunca más! -Se espanta Agapito -no atraiga
a la fatalidad y menos a 300 pasos del enfermo, eso trae la desgracia... cuando
esté junto al enfermo hable de su buen estado de salud, eso es mucho
mejor para el enfermo -y de pronto pone cara de negocios -ahora bien, si
se nos llega a morir, yo también soy sepulturero y le puedo servir
en ese caso -se ofrece.
Almudena mira con espanto -¿sepulturero? ¡no Dios!
*
Mientras tanto, en la habitación de Fernando, Olmos se asusta -¡esto
no es un juego señorita! Debe tener mucho cuidado.
Mariángel se divierte pasándole el brebaje por la nariz a
Fernando.
-¡Cuidado con ese brebaje!
Mariángel ríe -¡lo sé Olmos, lo sé! Y
no se imagina cuánto lo estoy disfrutando -de pronto se pone alerta
-¿está seguro que papá no me escucha?
-¡no lo creo, ha estado delirando!
-¡Sólo espero que esté sufriendo! Por el desprecio que
me hiciste -le susurra a la oreja -¡Diego va a ser mío y lo
voy a lograr sin te ayuda!
-No sé si hicimos bien al pedir los servicios de ese hechicera, los
indios siempre odian a los blancos, y quién sabe lo que le dio esa
mujer.
-¡Ella hará justamente lo que le pidamos, Olmos! ¿Por
qué teme? ¿no se da cuenta? ¡Usted tiene razón,
la india es poderosa!
-Pero su pobre padre, mírelo ahí postrado en esa cama -se
siente mal -¡yo nunca le he querido hacer daño!
-¡Él no está así por su culpa, Olmos, él
está así por la condenada religiosa esa! Es por ella que cambio
su decisión con respecto al matrimonio de mi media hermana -con odio.
-¿Una religiosa?
-¡La maldita tía de Diego, María Pía De La Vega!
Es ella quien se metió en mi camino... pero cómo lo va a pagar
-sonríe con maldad -¡ella va a pagar por todo lo que me hizo,
y lo va a pagar tan caro!
*
Misión.
Suplicios entra en la celda de María tía que se está
vistiendo.
-¡Desde ayer, hermana, estoy enferma!
-Pensé que se trataba de un mal pasajero, pero veo que no es así,
tienes que cuidarte ese catarro, Suplicios.
-¡Gracias por su preocupación! -Se burla de ella -pero yo sé
cuidar de tanto o mejor que usted.
-Si tienes necesidad, descansa -dice María Pía dándose
cuenta de su burla.
-Me contó la hermana Carola que el padre Tomás la estuvo buscando
anoche.
-Es cierto, pero sólo pudo atender.
-Me imagino porqué estaba dormida -se burla -en cambio yo no pegué
un ojo en toda la noche, escucha ruidos y pasos... ¿usted sí
dormía bien hermana?
-¡Perfectamente!
-¡Eso está muy bien, porque sólo se duerme muy bien
cuando se está en paz con Dios, cuando se tiene la conciencia tranquila,
cuando se es... tan pura y tan casta como usted!
María Pía la mira sintiendo la amenaza.
*
capilla.
El padre Tomás le sirve el desayuno al cardenal -la hermana María
Pía no es como las monjas españolas, no señor, ellas
están educadas por las restricciones vaticanas.
-¿Qué me quiere decir, que esta hermana se permite ciertas
libertades mundanas?
-¡No, es muy cumplidora de todas las órdenes de la Iglesia,
lo que quiero decir es que el ejercicio de su vocación tendríamos
que verlo como algo más terreno!
El cardenal no aguanta y se empieza a comer el desayuno -¡están
deliciosas estas tortillas! -Admira.
-¡Así es! ¿No cree usted que deberíamos dar gracias
a Dios por él los alimentos? -Le recuerda.
-¡Claro, por supuesto!
-Señor, damos gracias por este pan que tenemos hoy y que compartimos
con nuestros hermanos, este PAN es el esfuerzo de todos, por ende debemos
ofrecer nuestro trabajo en compensación. Amén. –y mira al cardenal
divertido.
El cardenal se empieza a comer -¡me bonita oración padre! Aunque
un poco extraña... ¿qué quiso decir con eso de ofrecer
compensación conoció trabajo?
-Sucede su excelencia, que nuestra comunidad, y eso también va para
la hermana María Pía y el resto de las hermanas, nosotros aramos
la tierra con los indígenas.
-¿Arar con los indígenas?
-¡así es, para demostrar que todos somos iguales! Supongo que
dentro de un rato usted querrá acompañarnos con esa misión,
es la mejor manera que tenemos de acercarnos a los indígenas.
-¡Claro! –responde el cardenal que está vestido de punta en
blanco, hasta con guantes blancos muy elegantes- Por supuesto yo le voy a
colaborar padre.
*
Hacienda De La Vega.
-¡Así que a esto se refería Montero! -Diego lee el comunicado
-¡elevar los impuestos a desviar el cauce del río!
Alejandro muy preocupado -¡así es, hijo! ¿Ustedes se
encontraron con él?
-¡Sí, cuando veníamos para acá! -Le contesta
Esmeralda- y lo vimos muy resuelto y amenazante, sin duda nos haga la vida
imposible a todos.
-¡Para Montero fue una ofensa muy grande que Fernando le hubiera retirado
su promesa de matrimonio! -Alejandro -Esmeralda, él es un hombre muy
primitivo y muy cruel para quien el deshonor solamente se paga con venganza.
-¿Papá, qué vamos a hacer? Son impuestos muy elevados
y tenemos que pagar cuanto antes.
-¡Lo sé, y encontraremos la manera! Lo que más me preocupa
en este momento es el futuro comportamiento de Montero.
-¿A qué te refieres? ¡Tú y yo sabíamos
que esto iba a pasar, que Montero iba a tratar de dedicarse de nosotros como
sea!
-¡En esta ocasión creo que Montero quiere utilizar todo el
poder militar que tiene la ciudad! No solamente nos haga daño a nosotros.
-¿Qué quiere decir don Alejandro? -Se asusta Esmeralda- ¿Montero
es capaz de enfrentarse mi padre?
-¡Así es, Esmeralda! Lamento decírtelo porque no quiero
preocuparte, pero Monteros un hombre muy peligroso que no mide las consecuencias
de sus actos... ¡y sí, sería capaz de tomar represalias
contra tu padre!
*
ático.
Mientras encuentra limpiando, Yumalai se encuentra con un viejo baúl
y lo abre, dentro descubre un perfume que abre y sin querer se le derrama
encima. Lo vuelve a cerrar y asustada se marcha a la cocina donde encuentra
a Dolores que le da una bandeja para que sirva en la sala. Cuando se marcha
Dolores se da cuenta que está usando el perfume de la difunta señora
Regina.
*
Sala.
Yumalai entra con la bandeja.
-¡Mi amor, don Alejandro, deberíamos aplazar nuestras bodas
y esperar a que pase este temporal! -Opina Esmeralda.
-Esmeralda, la situación es crítica ahora a aplazarla sería
como decirle a Montero que le tenemos miedo -Diego.
-¡Sí, pero tenemos que reunir fuerzas para enfrentar lo que
venga! El comandante Montero nos va a traer muchos problemas.
-Esmeralda, la mejor manera que permanezcamos unidos es que celebremos las
dos bodas y nos instalemos aquí, en esta casa... ¡aquí
estaremos seguros y protegidos, de eso puedes estar segura!
-¡Tiene razón, voy a hablar con el padre Tomás para
que prepare las cosas cuanto antes! -Diego.
Yumalai va directamente a Alejandro -¡les traigo agua que calma la
sed! Está haciendo mucho calor.
-¡Gracias Guadalupe! Las damas primero por favor.
Yumalai se corrige y le sirve a Esmeralda -¡Señorita!
Esmeralda le sonríe -¿eres nueva aquí? No te había
visto antes.
-¡Sí señorita!
-¡Sí, es Guadalupe! Papá es su padrino, le acaba de
bautizar en la fe católica –dice Diego que también se sirve.
-Guadalupe, ella es Esmeralda, la prometida de mi hijo digo, sobrina de
Almudena y futura esposa.
Yumalai al escuchar esto la mira con odio -¿usted es la hija del
hombre de un sólo ojo?
-¡Sí, yo soy la hija del gobernador! -Le sonríe Esmeralda
-¡y tú eres muy bella Guadalupe! Mucho gusto conocerte.
-¡Permiso! -Trata de huir.
-¡Guadalupe! ¿No me vas a servir a mí? -pregunta Alejandro
y Yumalai se acerca.
Al estar cerca de Alejandro, éste se da cuenta del perfume que tiene
y cambia de cara, deja de sonreír.
Yumalai se marcha de la habitación y Esmeralda admira -¿lo
notaron? ¡qué extraño, pero usa un exquisito y delicado
perfume!
-¡Sí, es un perfume muy especial! -Dice de mala cara de Alejandro.
*
Casa del gobernador.
-¡Comandante Montero, qué sorpresa! Después de lo que
pasó no esperaba verlo aquí tan pronto -lo recibe Mariángel.
-Todos se va a arreglar a su debido tiempo, ahora vengo a hablar con su
padre.
-Lo lamento, mí padre está indispuesto debido unas semanas
copas.
-Insisto -no le cree -mi visita es muy importante.
-El está inconsciente, pero si no me cree no le queda más
que llevarlo a verlo.
*
Misión.
-¡Hermana María Pía! -Llama a un hombre y le entrega
un papel -¡es de parte del señor gobernador! Me lo dio antes
de meterse a la taberna... dice que lo sacaron muy ebrio... ¡parece
que bebió la noche hasta el amanecer!
María Pía se llena de pena -¿y cómo está
el ahora?
-¡Quién sabe! Con permiso.
María Pía lee: “No te merezco María Pía, no
entiendo cómo pude hacer algo tan cruel contigo, estoy avergonzado
de mi comportamiento. Me dejé llevar por la pasión que un día
sentí, María Pía, me estoy volviendo loco. Tal vez no
merezco vivir, yo, el poderoso Fernando Sánchez de Moncada no valgo
nada, absolutamente nada sin tu amor y debo aceptar, con todo el dolor del
mundo, que te he perdido para siempre.”
María Pía llora -¡yo sé que de verdad me amas!
–repite- Yo sé que de verdad me amas, Fernando... ¡Dios mío!
¿Por qué tuviste que ponerlo en mira otra vez? ¿Hasta
cuándo me vas a seguir castigando con este amor imposible, es mío?
¡Yo no sé que puedo hacer, dime qué puedo hacer! Dame
una señal de tu voluntad, por favor lo necesito.
*
Casa de Tobías.
Catalina se lleva el susto cuando cree ver al zorro pero es solamente Tobías
disfrazado y haciendo garabatos con la espada.
*
Casa Gobernador.
-¡Déjenos a solas con él! -Ordena Mariángel a
Agapito.
Agapito se marcha. Montero entra.
Fernando sigue la cama (con las botas puestas!! )
-Ves... no despierta -y Mariángel lo sacude.
-Es muy extraña que una borrachera lo haya dejado en ese estado,
por favor me dejas a solas con él.
-¿Para qué, él no te va a escuchar?
-¡Déjame a solas con él!
Mariángel se retira.
Al quedar a solas a Montero se acerca a Fernando -¡no tengo la seguridad
que me estás escuchando! De todos modos déjame decirte que tuve
una conversación bastante interesante con tu mujer en la prisión,
y me dijo un par de cosas que la convierten en una persona de alta peligrosidad...
¡así que la tengo conmigo, aislada, muy aislada! En un lugar
más seguro que el Callao -se acerca y le susurra -¡la lealtad
es lo único que nos va a proteger a los dos! Porque si esos secretos
se llegaran a revelar, nuestras cabezas tendrían un alto precio de
la corte de España, así que quede muy claro, no voy a aceptar
más traiciones y humillaciones de usted... ¿entendió?
Fernando sigue inconsciente.
-¡Qué cuadro tan patético, debería darles vergüenza!
¿Qué fue lo que sucedió con esa mujer, con esa María
pía? ¡Fue por ella que me negó su palabra! Por ella está
así convertido en un pobre diablo... ¡qué asco, esa mujer
le está matando la vida... señor!
*
Misión.
-Padre Tomás, necesito hablar con usted de algo muy importante –María
Pía.
-¡Qué bueno que haya venido, tengo noticia extraordinaria!
-No hay noticias extraordinarias para mí, sobre todo después...
-¡Después de perder a la querida madre superiora! -Aparece
el cardenal -¡qué Dios la tenga en su gloria! Sabemos por lo
que usted está pasando hermana María Pía… supongo.
-Sí, ella es la hermana María Pía, hija... te presenta
al cardenal Olivieri.
María Pía le besa la mano -Su Eminencia.
-¡Sabemos que ha sido una pérdida lamentable, pero debemos
superarla, porque el tiempo apremia! –se seca el sudor a punto de desfallecer
con tanta ropa que tiene puesta - ¡Por Dios que calor tan insoportable
hace en este lugar!
El padre Tomas sonríe divertido.
-No logro entender.
-¡Hermana María Pía! Sucedió lo que hemos estado
esperando durante años, su eminencia el cardenal Olivieri ha venido
con una orden expresa del Vaticano... al fin el internado de Nuestra Señora
ha sido reconocido como una orden religiosa... ¡el cardenal Olivieri
ha venido expresamente nombrarte a ti como la madre superiora de esta orden
religiosa!
*
Casa Gobernador.
Almudena se preocupa por la salud de Fernando.
-Lo que tiene nuestro licor, tiene síntomas muy raros que yo desconozco...
yo sé muy bien de las malas mañas de la gente de este lugar.
-¿Qué quiere decir?
-Parece ser que el gobernador ingirió una especie de bebedizo de
origen oscuro... usted me entiende.
-¡Dios mío!
-Al parecer le dieron unas hierbas de manzanilla con otras a una mezcla de
hierbas que solamente conoce los salvajes, de hecho los indios son los que
preparan estas hierbas.
-Pero dígame una cosa ¿se va a poner bien?
-¡Claro que sí señorita Almudena! Con lo que le di en
unas horas día va a estar bien, sería bueno que le recordara
al señor gobernador que tenga cuidado con lo que debe y con quién
debe... ¡Un grado más de esa pócima puede ser mortal!
Almudena le paga y le agradece.
-¿Fernando, que lo que te pasa, que te atormenta tanto? -Se pregunta
al quedar sola.
*
Hacienda De La Vega.
-Lo que dijo don Alejandro me preocupa todavía más digo, el
comandante Montero se siente muy seguro para enfrentar a todos, incluso a
mi padre, lo cual significa que tiene una información muy delicada
que puede usar en su contra.
-Tienes razón, quizás tu padre tenía un plan oscuro
para lo cual necesitaba a Sara Kali, y tal vez por eso Montero se la llevó
a otra prisión que solamente él conoce.
-Me aterra pensar lo que ese miserable pudo haberle hecho a madre con tal
de sacarle información que quería.
-No te preocupes, porque esta noche al zorro te traerá novedades.
-¡Insisto, tenemos que hacer los dos! Se trata de mi madre y tiene
que haber alguna forma que yo pueda ayudar.
-Tal vez hay una manera, pero es muy arriesgado.
-¡Haré lo que sea con tal de salvarle vida mi madre, lo que
sea!
*
Dentro de la casa Alejandro va detrás de Yumalai -¡Yumalai,
detente! Te exijo que me digas inmediatamente de dónde sacaste ese
perfume que llevas puesto.
-Don Alejandro, cuando estaba limpiando saqué de un baúl una
botella, pero la verdad yo no sabía...
-¡Escúchame bien Yumalai, te prohíbo terminantemente
que vuelvas a apropiarte de nada que no te pertenezca! ¿Entendiste?
-Yumalai no es mala don Alejandro, yo no quería que usted se molestara.
-¡Pero lo hiciste! Tal parece que siempre te empeñas en revivir
el pasado, meterte dentro de él... ¡ahora ve a lavarte, quítate
ese aroma! -Y de pronto la mira con dureza -¡tú nunca serás
Regina! Yumalai ¡Nunca lo serás! -Se marcha.
Al quedar sola, Yumalai se mira en un espejo... y sonríe.
*
Comandancia.
-Por medio del presente escrito, que se hace efectiva la ley que condena
al pago de tributo ya señalado, se firma en la ciudad de Nuestra Señora
de los Angeles...bla, bla, bla -le grita Montero a Pizarro -Pizarro, esta
ley y las anteriores que te acaba de dictar necesito que estén bien
detalladas el día de mañana, porque a primera hora quiero que
estas leyes estén en casa de don Alejandro de la vega.
-No le veo sentido a esto, mi comandante, si de verdad quiere acabar con
los de la vega, ¿por qué no inventa una excusa para encerrarlos
y que se pudran en prisión? -Dice práctico Pizarro.
-¡Nada más me gustaría verlo sufrir antes que los mate
en un desafortunado accidente! Pero no es tan simple, ellos gozan de un fuerte
poder político ante la corona y tengo que andar con cuidado... paso
a paso con pies de plomo... ¡les voy a hacer la vida imposible a Pizarro,
y cuando no tengan otra opción y se sientan obligados a faltar a una
ley... los encarcelaré!
-Disculpe mi comandante, pero aquí está... -entra un pobre
soldado.
-¡Maldita sea, cuantas veces le tengo que repetir que nadie puede
entrar sin anunciarse!
-¡La culpa es mía, comandante! -Entra Esmeralda -tengo un poco
de prisa y me gustaría hablar con usted... pero usted y yo a solas,
sin nadie más.
Montero la mira como si tuviera loca -¿qué diablo haces aquí?
¡Qué pretendes! O más bien ¿cómo es posible
que mis soldados le haya dejado entrar en mi prisión?
-¿Por qué le extraña, mi comandante? Soy la hija del
gobernador.
-¡En mi prisión no entran ni salen nadie sin mi autorización,
Esmeralda! Ni siquiera el gobernador y sus hijas... pero en fin ya estás
aquí ¿qué quieres? –le grita.
-Por lo menos puedo ofrecerme una silla, no cree.
Pizarro la mira sorprendido.
-Pizarro, de hacer el cambio de guardia -ordena Montero.
-¡Con permiso! -Se dispone a salir.
Pero Esmeralda lo piensa mejor -¡no, yo creo que pensándolo
bien, debería quedarse! Yo sé que Pizarro es un hombre de su
entera confianza y me gustaría que también escuchara lo que
quiero decir.
Pizarro se siente importante y decide quedarse.
-Yo no quiero que ustedes piensen mal de mí, vine porque consideré
que debo aclarar todas estas cosas -dice Esmeralda.
-¡Vamos, Esmeralda! -Se burla Montero que no le cree -¡todo
está bien claro para mí, te portaste como una vulgar!
-Escúchame, comandante, lo siento mucho, ¡mi papá no
debió comprometernos! sé que lo hizo sólo para castigarme
–y abanica las pestañas.
*
Afuera El Zorro se desliza por los techos de la prisión y se introduce
muy fácilmente en los dormitorios de los soldados que todos dormidos
no lo sienten.
*
Casa Tobías.
Catalina a punto de un ataque de histeria le exige que le explique.
-Deja la pataleta. Se trata de algo sencillo pero muy importante, con este
disfraz voy a provocar al Zorro, es así como una especie de carnada
para atraerlo.
-¿Atraerlo? ¡Estás loco!
-Un loco no, soy un genio, me batiré a duelo con el Zorro, descubriría
a qué escuela de esgrima pertenece y estaré a un paso de saber
quién es ese hombre.
-¿Tú?
-¿Acaso dudas de mis habilidades? -Y le muestra unos torpes y payasos
movimientos pero luego se calma y se sienta -tengo algo que decirte... invertí
una cantidad importante de tu dote para invitar a América al maestro
Samaniego.
Catalina grita -¡no puedo creer que estés malgastando el único
dinero que tenemos, Tobías!
-Tendrás que pedirme disculpas, no estoy malgastando nada, al contrario,
es una inversión para nuestro futuro, el comandante Montero y el gobernador
Sánchez de Moncada pagarán hasta lo que no tienen con tal de
atrapar al Zorro.
-¡Te estás obsesionando con algo que no tiene sentido, el Zorro
no hace más que ayudar a la gente humilde! Él es un hombre
de bien.
-No doy crédito a eso que acabas de decir, Catalina... ¿cómo
es posible que mi esposa, la hija del juez de esta ciudad, esté defendiendo
a un delincuente que roba a la corona!
-¡Es la corona que roba a esos pobres infelices! Tú mismo me
dijiste una vez...
-¡Ni una palabra más! -se asusta Tobías -las paredes
tiene oídos- estés de acuerdo conmigo o no, te prohíbo
que hables de mi plan ¡Forbiden! Se trata de nuestro futuro y el de
nuestros hijos -y se marcha pero en la puerta se detiene -cuando los tengamos.
-¡Hijos! ¿Y cómo diablos voy a tener hijos y ni siquiera
me toca? -Suspira Catalina.
*
El Zorro se lleva al Sargento García a punta de espada a otro lugar
solitario de la prisión-No me obligue a usar la espada –le amenaza.
*
Casa Gobernador.
Fernando despierta e irrumpe en la pieza de Mariángel que despierta
horrorizad- ¡Papá!
-¡Tú, mira como me tienes! –le grita- ¡Dios me está
castigando por todo lo que hice! –grita- ¡Ah.. me muero!
Mariángel lo mira en el suelo- ¡Lo maté, papá!
–grita desesperada- ¡Lo maté! ¡Olmos!
*
Prisión.
Esmeralda sigue simulando pedir disculpas -¡lo siento mucho, créame!
Esto es muy difícil para mí.
-Pizarro, traiga lee a la señorita un poco de agua.
Pero Esmeralda se asusta -¡No, Pizarro, me gustaría que se
quedara! Quiero que escuche lo que voy a decir, todo lo que sucedió
fue por culpa de una pelea que yo tuve con mi padre... yo le dije que me
quería casar con Diego De La Vega y él por llevarme la contraria
me comprometió con usted comandante.... luego yo me reconcilié
contigo...
-¡A mí qué demonios me importan los pleitos entre ustedes!
Tu padre falto a su palabra a tu engañaste a decirme que... en fin...
no tiene sentido que tú estés aquí... ¿viniste
a esta prisión, a esta hora, a decir de esta sarta de estupideces?
maldita sea... ¡porque no te larga!
-Hay algo mucho más importante... tiene que escuchar me.
Pizarro la vida con admiración.
*
Casa Gobernador.
-¡No se preocupe, señorita! –Olmos devuelve a Fernando a la
cama- está ardiendo en fiebre, pero no sabe lo que dice ni lo que
hace… mi pobre patrón delira –se apena.
-¡Ay María Pía, no huyas de mí! –tiene pesadillas
y habla- ¡hice lo que me pediste María Pía! Tú
vas a ser culpable de mi muerte María Pía.
Mariángel escucha atentamente- ¡Tenía razón,
María Pía manipuló a mi papá para que Esmeralda
se casara con Diego! Seguramente ella le dio su prueba de amor… ¡la
muy sucia! –pone cara de asco.
-¿Llamamos a Agapito, el cirujano?
-¡Ni se le ocurra, Olmos! Yo no quiero que nadie más lo escuche
diciendo esas estupideces –y sonríe malvada- es mejor así que
siga sufriendo, ya mañana se le va a pasar.
-¡Es su padre, señorita! No sea tan cruel con él.
-Piense una cosa Olmos –sonríe cruel- ¡si soy así con
mi propio padre, imagínese lo que le puede esperar a mis enemigos!
–y lo mira amenazadora.
*
Misión.
Suplicios entra a molestar- ¡Vine a felicitarla, hermana María
Pía! ¿o debo decirle madre?
-¡Todavía no lo soy Suplicios! Y si me disculpas el cardenal
me pidió que me recluyera en mi celda para guardar silencio.
-¡Sólo quería decirle que me alegra muchísimo
saber que usted va a ser nuestra próxima madre superiora, ahora que
todas nos vamos a consagrar a nuestro Señor!
-Suplicios… no puedo recibir visitas, te pido que te vayas.
Pero Suplicios se ríe- ¡Hermana María Pía, no
lo piense más! Usted es perfecta… es pura –se burla- ¡es la
única que no es pecadora como todos nosotros! ¡es casi una virgen
celestial, hermana, no conoce el pecado! ¡no conoce del deseo, muchísimo
menos la lujuria! –ríe con burla- ¡me siento tan feliz que mi
amiga incondicional sea mi guia espiritual! Hermana María Pía…
siempre voy a tratar de ser como usted –está completamente loca- ¡pura
y casta como usted!
María Pía siente la amenaza y desvía la mirada.
*
Prisión.
Zorro pone al Sargento García de cabezas y le saca información.
-Sí hay una mujer… Dios mío… ¡mi comandante me va a
ahorcar!
-¡Seré yo quien lo haga! Dime todo lo que sepas acerca de esa
mujer.
-¡Piedad! La vi una vez hace mucho tiempo, trató de escapar,
esa pobre mujer está cubierta con una horrible máscara de hierro
–grita poniendose rojo porque está con las patas atadas
-¿Y anoche? No recuerda nada.
-¡No sé nada de ella!
Pero Zorro lo levanta más alto- ¡Dígame!
-¡Misericordia!
-Anoche hubo movimiento en la prisión, usted tiene que saber algo.
-¡Sí señor! Escuché esos gritos y por el viento
y el ruido detrás de la prisión, pero mi capitán Pizarro
me dijo que era una pesadilla.
-¿Una pesadilla? Se me está acabando la paciencia… ¡dígame
quien es esa mujer! ¿a dónde la trasladaron?
-¡Ay, señor Zorro, yo no sé absolutamente nada más!
De saberlo se lo diría señor.
-¡Eso es cierto! –suspira Zorro- ¡se nota que es un secreto
muy bien guardado! Una cosa García… le aconsejo que no le diga a nadie
que vine.
-¡No!
-Y mucho menos que pregunte por esa mujer.
-¡No se preocupe! Zorro, dígame qué está sucediendo
aquí… ¿Quién es esa prisionera?
Zorro lo mira serio- Le aconsejo que si quiere seguir viviendo García…
no pregunte.
-¡No señor!
-¡Está bien! –y Zorro simplemente suelta la cuerda y García
se cae gritando.
Zorro huye.
*
-No comprendo por qué el capitán Montero no ha ordenado el
cambio de guardia.
*
Despacho Montero.
-No comprendo adonde quieres llegar Esmeralda –Montero cada vez con menos
paciencia.
-¡Le juré a mi padre no decir nada! –inventa Esmeralda cada
vez con menos imaginación y más desesperación- ¡pero
debo hacerlo, estoy en deuda con usted comandante, usted me salvó
la vida! –suspira- ¡y mi padre tiene otros motivos muchos más
serios para haberle negado mi mano!
-¡Ya suficiente! –le grita- ¡a que viniste!
-Bueno… yo vine… -y en ese momento Esmeralda escucha el relincho de Tornado
y sonríe aliviada.
-¿Qué fue eso? –se inquieta Pizarro.
-¡No fue nada, debe ser un caballo de los establos! Esmeralda… ¡se
me está acabando la paciencia!
Esmeralda se levanta rápidamente-¡Sí, ya me di cuenta!
Y soy tan ingenua que vine hasta acá para tratar de hacerle entender
las cosas –y le sonríe con burla- ¡sigue usted siendo un ser
primitivo y cruel que no ve más allá de sus narices!
-¡Ten mucho cuidado Esmeralda, porque las cosas son diferente ahora!
–la amenaza furioso.
-¡Por supuesto que lo son! –festeja Esmeralda- ¡me voy a casar
con Diego De La Vega y usted no va a poder hacer nada para impedirlo! Con
su permiso comandante –se marcha con su mejor sonrisa.
Pizarro está fascinado y sonríe tontamente- ¡Qué
extrañas son a veces las mujeres! –suspira.
Pero Pizarro no está de humor- ¡Pizarro, síguela, su
comportamiento fue bastante raro y quiero saber adonde va! Y me averiguas
quien fue el idiota que la dejó entrar en mi prisión… ¡y
te encargas de él!
-¡Sí, mi comandante! –se cuadra Pizarro- con permiso.
*
Afuera.
-¿Se siente bien, señorita Esmeralda? –Isidoro la espera-
¿ocurre algo?
-¡Me siento bien Isidoro, vamos para la casa!
-¡Listo! Hoopp –y hace correr a los caballos.
Esmeralda mira al techo de la prisión y ve a Zorro que le hace señas
que todo salió bien.
Esmeralda sonríe y suspira profundamente... ¡¡FELIZ!!
*
Hacienda de La Vega.
Alejandro lee un libro con bata de seda en el salón de su casa cuando
se da cuenta que Almudena acaba de entrar-¡Almudena! ¿que estas
hacienda aquí! es muy peligroso recorrer esos caminos de noche.
Almudena lo mira con pena- ¡No me regañes, Alejandro, necesitaba
hablar contigo!
Alejandro se suaviza- Veo… ¿sucedió algo? –se acerca a ella.
-¡Es Fernando, está muy mal desde que tuvo esa conversación
con tu hermana! Es otra persona, está muy afectado.
Alejandro suspira- ¡María Pía también está
pasando por un mal momento! Es que ambos decidieron terminar esa relación
amándose todavía… y ahí están las consecuencias…
¡ninguno de los dos es feliz!
-¡Pero María Pía tiene su vida entregada a Dios, eso
la va a fortalecer para superar todo esto! En cambio Fernando… aparenta ser
un tipo duro y tosco… ¡pero no lo es! Y cuando se debilita sus enemigos
se aprovechan.
-¿Ocurrió algo más?
-¡Sí, anoche trataron de envenenar a Fernando! Parece que alguien
puso una sustancia en la bebida que él estaba tomando… según
el cirujano parece que es una sustancia que usan los indígenas… ¡tengo
mucho miedo Alejandro, esta ciudad se ha vuelto muy peligrosa!
Alejandro la abraza- ¡Tranquilízate, yo estoy aquí para
protegerte! Muy pronto vas a ser mi esposa y estaremos juntos, y podré
cuidar de ti.
Almudena le ruega- ¡Entonces no perdamos más tiempo, yo no
me quiero separar de ti! ¿Por qué no hablamos con el cura para
que nos de la bendición y nos casamos mañana mismo?
Pero esto parece molestar a Alejandro- ¡Es lo que más quiero
Almudena, lo que más deseo! Pero primero tenemos que pensar en cómo
enfrentar a Montero.
Almudena decepcionada se separa de él y le da la espalda- ¿Es…
esa la razón… o tu corazón empezó a dudar?
Ahora Alejandro se asusta de perderla- ¡Mi corazón! Mi corazón
ha decidido entregarse rendido al tuyo Almudena, nada ni nadie va a impedir
que yo te ame o te desee durante toda la vida –y se acerca a ella y la abraza
por detrás- ¡yo te amo! Te amo con todo mi corazón.
Almudena suspira con alivio.
-¡Pero si mis palabras no son suficiente! Tal vez… mis caricias… sí
te convenzan.
Almudena se da la vuelta y ambos se besan.
#
Por eso quiero que me ames
Que me perdones si muy tarde
Comprendí que sólo a ti
Puedo amar
Por eso quiero acompañarte
Cada mañana despertarte
Y sentir que todo vuelve a empezar
Contigo… juntos hasta el final
#
Y ambos van a la habitación de Alejandro.
*
Muy cerca de ellos Yumalai tiene un ataque de histeria y se arranca la ropa
y el peinado furiosa.
*
Habitación de Alejandro.
Alejandro desviste a Almudena lentamente.
#
Desde que te vi no puedo estar
Pensando en otra cosa
Que tus ojos mirandome
Ayúdame a escapar de esta prisión
Que me hace un esclavo
Y me aleja de tu corazón.
Quiero liberarme de esta oscura pasión
Y estar al lado tuyo.
#
*
Habitación Yumalai.
-¡Adiós don Alejandro! –dice una nueva Yumalai toda vestida
de india de vuelta - ¡ya no le pertenece mi promesa! Usted ya no necesita
a esta india.
*
Casa gobernador.
Al día siguiente Almudena está que no puede en sí de
la felicidad- ¡Ay, que día tan lindo! ¿no te parece un
día maravilloso?
-¿Y por que son esos suspiros? –ríe Esmeralda.
-¡Anoche estuve en casa de Alejandro De La Vega y no sabes… el hombre
tan maravilloso que es! Estoy feliz, mi amor… Dios me ha bendecido con tanta
felicidad… -y luego se corta- pero… Alejandro está muy preocupado por
todo lo que está haciendo Montero… ¡tenemos que ayudarlo de
alguna manera!
-¡Estoy de acuerdo contigo! Ese miserable se quiere vengar de todos,
hasta de mi padre, y no se detiene ante nada ni nadie… tía, estoy segura
que Montero está haciendo algo malo con mi madre –le dice con mucho
temor.
-¿Por qué en contra tu madre?
-¡Los gitanos me dijeron que anoche la sacó de su celda! Y
posiblemente… la torturó para sacarle información.
Almudena se pone pálida- ¡Dios mío, no!
-Muy probablemente por eso se sienta tan poderoso… tal vez descubrió
un secreto que quiere usar en contra de mi padre.
-¡Esmeralda, pero… eso es horrible! ¿Y qué pasó
con Sara Kali?
-No sabemos mucho, sospechamos que la tiene escondida en otro lugar, pero
sabes qué… ¡temo por su vida! De ese miserable de Montero se
puede esperar cualquier cosa.
*
Casa gobernador.
-¡Hoy no necesito la espada! –le agradece a Bernardo- ¡me voy
a ocupar con mi padre a cumplir con las nuevas leyes del dictador Montero!
Si quiere que desviemos el cause de un río es precisamente lo que
haremos… ¡no le vamos a dar el gusto de una disputa legal!
Bernardo le hace señas.
-¡No, de nada sirvió anoche El Zorro! Parece que a la madre
de Esmeralda la trasladaron a otro lugar y solamente Montero sabe dónde
está… no sé… ¡pero debe ser un lugar cercano porque la
trasladaron por la noche! No creo que se la lleven a plena luz del día,
además tiene que estar disponible por si la necesitan… ¡sólo
unos cuantos deben saber dónde está! –y mira Bernardo- ¡sí,
quiero que investigues, que escuches todo, convertido en una sombra! No…
-le responde a más señas- ¡el Sargento García
no debe saber nada, yo creo que es Pizarro más bien que lo sabe! –y
su mirada se vuelve negra y preocupada- ¡pero ten cuidado, porque a
veces pienso que Pizarro es mucho más peligroso que Montero!
*
Hacienda de La Vega.
Dolores llega corriendo y le avisa a Alejandro que Guadalupe se ha escapado
ante la rabia de Alejandro.
-¡Estaba molesta porque la regañé anoche!
-¡Hay algo más grave, encontré pintura de guerra en
su cuarto!
-Si Yumalai se puso pintura de guerra en el rostro… ¡eso quiere decir
que no ha olvidado sus planes todavía, va a matar a Fernando!
-¡Dios mío!
-¡Tengo que encontrar a Fernando antes que ella lo encuentra! ¡hay
que evitar una tragedia Dolores! –y sale corriendo.
*
Casa gobernador.
Fernando por fin conciente y trabajando en su despacho, aun con resaca, cuando
Montero entra a su oficina y le tira unos papeles sobre el escritorio.
-¿Y eso qué es? ¡que hace usted aquí tan temprano!
-Vine el día de ayer a tratar un asunto importante con usted señor
gobernador –se burla Pizarro- ¡pero estaba un poco indispuesto!
Fernando se molesta- ¡Sí, me tomé unos tragos… y fueron
malos! Ya me estoy reponiendo –y de pronto golpea el puño sobre la
mesa- ¡qué son todos estos documentos que parece que no pueden
esperar!
-¡Nuevas leyes! Necesito que usted firme estos decretos para poner
en cintura a muchas personas que están infringiendo la ley… señor.
-¡Ha estado usted legislando sin mi autorización!
-¡Es necesario! Algunos creen que pueden jugar con las leyes y hacer
con ellas lo que se les de la gana –dice con aire de amenaza.
-¡Eso no lo voy a permitir! –afirma Fernando.
-¡No lo debemos permitir… señor! –le corrige- y con todo respeto…
¡su gobierno ha sido bastante débil y tenemos que actuar!
Fernando se levanta enojado-¿Está usted criticando mi trabajo,
mi desempeño?
-¡Señor gobernador, desde que usted llegó de España,
no ha cumplido muy bien sus funciones! Es más… no ha tenido ni la
cortesía ni la amabilidad de leer nuestra legislación, y le
advierto… ¡si usted no cumple bien su trabajo, lo tendré que
hacer yo!
-¡Qué está diciendo, Montero!
-¡Qué firme esos papeles, porque si no lo hace señor
gobernador, lo haré yo mismo! Y su imagen quedará bastante
perjudicada.
-¿Se está usted volviendo loco? –Fernando lo mira como si
lo estuviera.
Montero sonríe con triunfo- ¡No! Soy un hombre bastante lucido
para entender que ya no debo confiar más en usted… por eso he tomado
esta clase de medidas… ¡son necesarias para evitar cualquier sanción
por incumplimiento de mi deber, señor!
-¡Pero qué insolencia es esa! –Fernando está furioso
e indignado- ¡tenga mucho cuidado Montero, conmigo no juegue a la guerra!
–le advierte- ¡y mucho menos juegue a la venganza! Usted sabe muy bien
que soy amigo del rey.
Montero ríe- ¡Amistad que puede perder si su Majestad se enterara
de la existencia de Sara Kali! Reina de los gitanos… ¡mujer que se
encuentra aquí por orden suya… señor!
Fernando comprende por fin la amenaza y se queda pálido (más
de lo que está de la resaca)-¿Se ha atrevido a entrevistarla?
Montero triunfa- ¡Eso y mucho más! Se lo advierto, conozco
su mayor secreto y si hablo su cabeza irá a parar al fondo del mar…
señor.
*
Habitación Esmeralda.
Almudena la ayuda a hacerse el corsé-Todo esto que me cuentas del
comandante Montero es terrible –se espanta- ¡ese es un demonio del
que todos nos tenemos que cuidar!
-¡Sí, pero yo voy a hacer cualquier cosa para liberar a mi
madre! No voy a permitir que la utilice para vengarse de mi padre.
-¡Tú! ¿qué vas a hacer?
-¡Los gitanos se están armando! Piensan asaltar la prisión,
y si capturan a Montero, tal vez…
Pero Almudena se desespera- ¡Esmeralda, por favor no te metas en esas
cosas! Yo entiendo que quieras tener a tu madre a tu lado pero no pongas
tu vida en peligro… ¿adonde vas? –se inquieta la verla prepararse.
-¡Tengo que ver a Diego! Iba a entrevistarse con un guardia de la
prisión para sacarle información.
-¡Voy contigo!
-¡No tía, mientras menos te involucres es mejor! No voy a permitir
que Montero le haga daño a mi madre… ¡no veo la hora de tenerla
frente a mí y quitarle esa horrible máscara que le pusieron
y ver por primera vez su rostro! –sonríe.
*
Dos soldados, los mismos malos de siempre,
le pasan una olla de comida,
que se la bajan con una cuerda al hoyo dónde está encadenada
Sara Kali.
-¡Allí te va tu banquete, carita de escudilla! –ríen.
-¡Espero que te guste tu nuevo calabozo! ¿estará viva?
-¡Que se pudra! Esa mujer es un peligro para todos nosotros.
Y ríen malvados.
Sara Kali suspira-¡Mi hija! Es mi única ilusión, Esmeralda.
*
Casa Gobernador.
-¡Qué hizo usted con Sara Kali! –se enoja Fernando- ¡dónde
la tiene!
Pero Montero está seguro de sí mismo- ¡Es un secreto
militar señor Gobernador!
Fernando gruñe de rabia- ¡Bien, muy bien Montero! Veo que se
quita la máscara –y luego lo mira con desprecio- ¡Ahora sí
lo veo tal y como es usted! Un traidor sin estirpe, de la más baja
calaña, sin honor.
-¡Qué curioso que sea usted quien me llame traidor! –se le
acerca- ¡usted que no fue capaz de sostener su propia palabra!
-¡Ah… Todo esto es por la mano de mi hija Esmeralda! –con burla.
Olmos espía desde la ventana.
-¡No, su hija no vale el esfuerzo! Sólo estoy protegiendo mi
pellejo… usted fue el asesino del Inspector del Virrey, yo su testigo… ¡y
a su vez su cómplice! –con rabia- ¡desafortunadamente con los
acontecimientos, me enseñaron a no tener confianza en usted! –casi
le escupe.
-¡Al grano, Montero! ¿qué es lo que quiere?
-¡Primero, firme los documentos! Después ya veremos, como usted
dice tenemos negocios e intereses comunes… -baja la voz- ¡la única
diferencia es que ahora yo tengo el control!
-Tenga mucho cuidado con este chantaje Montero- y achica los ojos- ¡detrás
de Sara Kali hay una verdad que su cabecita jamás va a alcanzar a
entender!
-¡Todo a su tiempo… señor… Gobernador! Si hay algo más
que deba descubrir, lo haré, pero se lo advierto… ¡el que da
las ordenes soy yo! –y se marcha.
Fernando se queda nervioso y se pasea de un lugar a otro- ¡Este imbécil
cree que me va a poder controlar! ¡Olmos! –grita- ¡Olmos!
-¡Sí, don Fernando! –aparece Olmos en traje beige y muy servil.
-¡Un coche inmediatamente!
-¡Sí, señor! –y se agacha aún más.
-¡Tú vas conmigo también! –le grita- si Montero dice
que no sé hacer mi trabajo le voy a enseñar qué clase
de Gobernador soy… ¡vamos! –lo echa y queda solo hablando- ¡y
todo esto es gracias a tu petición, María Pía, pero
no me importa…! ¡no me importa en lo absoluto! –dice orgulloso- ¡soy
hombre y me hago cargo de las consecuencias de mis actos!
*
Capilla.
En ese momento María Pía asume las consecuencias de los suyos
ante el padre Villarte- ¡Justamente porque sé de la importancia
de mi decisión, es que considero tan importante que usted me escuche!
-¡No me gusta para nada ese tono! María Pía… ¿se
trata de Fernando y ese asunto de la boda de Esmeralda y Diego?
María Pía suspira- ¡Lo que le quiero decir, padre, es
que estuve a punto de traicionar mi castidad de religiosa!
-¡María Purísima! –se santigua el padre con dolor- ¡que
estás diciendo, hija mía!
-¡Solamente lo hice porque quería evitar que Diego fuera a
duelo con Montero, por favor créame… era solamente con esa intención!
–le ruega- fui a hablar con Fernando para ver la posibilidad que él
me escuchara y cambiara de opinión…
El padre mueve la cabeza con pena negativamente.
-¡Pero él me propuso un trato! –baja la mirada y se tapa los
ojos- ¡qué vergüenza!... me propuso salvar la vida de Diego
a cambio de…
-¡Por Dios, hija!
-¡Yo acepté el trato! –le lanza.
El padre mira con desesperación y se toma la cabeza.
María Pía llora- ¡Pero Fernando quería que yo
le demostrara mi amor…! Él quería que yo le demostrara que
yo le seguía queriendo.
El padre tiene un poco de esperanza.
María Pía llora y suspira- ¡Cuando él se dio
cuenta que no iba a obtener de mí esa pasión que él
esperaba… se arrepintió de hacerme suya.
El padre asiente-¿Tú lo sigues amando?
María Pía no contesta directamente- ¡Él me demostró
que me amaba de verdad! –dice con dolor- ¡que todavía me ama!
No entiendo qué quiere Dios de mí… ¡no sé si él
sinceramente quiere que yo me consagre como religiosa… o si lo que quiere
es que perdone a Fernando, al hombre que mató a la mujer de mi hermano!
-Me temo hija mía –suspira profundamente- ¡que en esta ocasión
no soy yo quien pueda ayudarte! –y una lagrima solitaria le baja por la mejilla-
¡esto es algo que tú debes resolver sola! –y se levanta y la
bendice- ¡en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo!
María Pía queda sola y llorando.
*
Casa Gobernador.
Alejandro llega y le dice a Almudena que debe hablar con Fernando.
-¡No está! Acaba de salir con Olmos para la ciudad.
-¡Tengo que encontrarlo cuanto antes!
-Te noto muy preocupado.
-Sólo quiero ponerlo sobre aviso… con respecto a la situación
del comandante Montero.
Pero Almudena lo mira con sospecha-¡Alejandro, a mí no me engañas!
Sé sincero conmigo… mi amor… ¡después de lo que pasó
anoche los dos somos como uno solo!
Alejandro suspira- ¡Almudena, tengo motivos para pensar que Fernando
está en peligro de muerte, van a intentar matarlo!
Almudena se asusta- ¡Dios Santo!
-Tengo que irme – se levanta.
-¡No, yo voy contigo!
-¡No, jamás permitiría que estuvieras en una situación
de peligro, Almudena! –se niega- ¡te lo prometí anoche y voy
a cumplir con mi palabra!
Pero Almudena no se deja- ¡Y yo te prometí que te seguiría
el resto de mi vida, en las buenas y en las malas Alejandro! –lo regaña.
*
Un lugar de la ciudad.
Yumalai, con pintura de guerra, se aposta en el techo de una casa- ¡Ahora
sí, hombre de un solo ojo, pagarás con tu vida la vida de mis
hermanos!
*
Una calle.
Un carruaje lleva a Fernando y a Olmos.
-¡Es ella! –murmura Fernando.
Olmos se sorprende- ¿don Fernando, quien? ¿le pasa algo, señor?
-¡No Olmos! –suspira Fernando y disimula- ¡son los rezagos de
la intoxicación de anoche! Todavía no me siento bien –y toma
una botella de sales y respira- ¡de repente me siento como si estuviera
en otro lugar!
-¿Quiere que regrese a casa, señor? –se preocupa.
-¡No, le tengo que dar una lección al comandante Montero! –dice
seguro de sí.
*
Casa Gobernador.
-¡Vengo a visitar a la señorita Esmeralda! –aparece Diego.
-¡Diego! –aparece feliz Mariángel- ¡mi querido Diego,
qué visita tan agradable! Hortensia, no haga esperar al caballero,
vaya por mi hermana –le sonríe - ¡los enamorados son impacientes!
–y le pasa la mano que Diego se apresura a besar- ¡Sin resentimientos,
el pasado quedó atrás! Además pronto seremos familia.
Diego sorprendido ante tanta amabilidad y cortesía- ¡Así
es! Pues me alegra que hayas tomado de buenas maneras que tú yo no
podamos llegar a ningún lado… ¡y que estoy enamorado de Esmeralda!
-¡No me cabe duda! –le da su mejor sonrisa cautivadora- ¡así
es el amor, caprichoso e inesperado! –ríe con una risita falsa- ¡dicen
por ahí que uno no gobierna sobre los sentimientos del corazón!
¿piensas lo mismo?
Diego es sincero- ¡Completamente! –le sonríe- ¡yo creo
que me estoy dejando gobernar por el amor de Esmeralda!
Mariángel sonríe y acaricia la pequeña botellita detrás
de ella y ríe- ¡Entonces no me negarás un brindis en
honor al amor! Por la futura pareja te traeré una copa –y se aleja.
Diego levanta las cejas incrédulo.
*
Calle.
El carruaje con Fernando sigue avanzando y llega a la calle dónde
Yumalai está apostada y se apresta para disparar.
Pero Alejandro llega al galope- ¡Alto! –grita desesperado- ¡Fernando!
-¿Qué pasa? –para su carruaje
Alejandro baja del caballo y se pone enfrente de Fernando- ¡Fernando,
tengo que prevenirte!
Pero Yumalai dispara igual... ¡y le acierta a Fernando en el hombro
derecho!
-¡Alejandro! –en ese momento Almudena llega a caballo detrás
y lo ve caer- ¡Alejandro! –grita desesperada.
Pero Alejandro cae en los brazos de Fernando que lo ayuda- ¡Tiene
una flecha en la espalda! Ayuden.
Olmos lo ayuda. Almudena se desespera- ¡Por Dios, llamen a un medico
cirujano por favor!
La escolta del Gobernador se hinca y empuñan sus mosquetes.
-¡Olmos, ve a avisarle a Diego!
Yumalai sigue mirando.
-¡Todo va a salir bien mi amor, no te preocupes!
-¡Esa maldita flecha venía para mí! –se alerta el Gobernador
y busca con la mirada en los techos- ¡Ahí está, maldita
india!
-¡Fernando! No –le ruega Almudena.
Pero Fernando deja a Almudena y Alejandro en el suelo- ¡Vamos detrás
de esa india!
-¡Alejandro no te me mueras! –ruega Almudena que tiene a Alejandro
en su falda.
*
Casa Gobernador.
Mariángel llega con dos copitas.
-¡Mariángel! –Diego se niega- ¡yo te acepto el brindis,
pero sólo si es con una tacita de te!
-¡Te! –lo mira incrédula.
Diego sonríe delicado-¡Sí, te! Es que es como un poco
temprano para tomar licor.
Mariángel ríe y acepta- ¡Como quieras, lo importante
es el significado de nuestro brindis! Hortensia… tráigame te –ordena.
-¡Si señorita!
-¡Porque vamos a celebrar el triunfo del amor entre mi media hermana
y tu! – y en sus manos sigue jugando con el pequeño frasquito- ¿Quién
lo iba a pensar, convertido en mi cuñado?
-¡Yo sé que no es lo que tú esperabas y lamento no haber
podido corresponder a tus sentimientos!
-¡Descuida! –le sonríe falsa- te confieso que me decepcionaste
mucho cuando no me elegiste a mí… pero bueno… ¡te vas a casar
con mi media hermana y aunque hayamos tenido nuestros roces yo también
quiero que ella sea feliz!
Diego sonríe complacido.
Hortensia trae el te y Mariángel sirve- ¡Créeme Diego,
la he visto sufrir mucho! –y mientras dice esto se arregla para echarle un
chorro del brebaje- ¡mi padre ha sido tan… injusto con ella! Y creo
que la vida se lo está recompensando, aunque te voy a confesar una
cosa… -pone el te- ¡tú seguirás siendo lamentablemente
el hombre de mis sueños! –le ofrece el te.
Diego ríe socialmente- ¡Por Dios, también puedo ser
tu peor pesadilla, Mariángel! –le acepta la taza.
Mariángel ríe socialmente-¡Salud, mi querido Diego,
por el amor! –y levanta su taza para brindar.
Diego se toma el tiempo de revolver con la cucharita y choca la taza con
ella- ¡Por el amor y gracias… por tus buenos deseos! –y luego huele
el te.
*
Algún lugar de la ciudad.
Fernando persigue a Yumalai y le dispara varias veces pero no le acierta.
Ordena los caballos.
*
Al lado del carruaje Almudena le ruega a Alejandro que sea fuerte y que aguante.
Se llena de desesperación y dolor. Está muy sola -¡Que
venga Diego, ya! –ruega y llora.
*
Casa Gobernador.
Mariángel se impacienta- ¡Tómala, no dejes que se enfríe!
-¡Si claro! –pero sopla la taza del cual hay un vapor que se ve claramente
y se la lleva a la boca.
En ese momento aparece Esmeralda y lo abraza por detrás.
Diego se asusta y tira la taza- ¡Lo siento!
-se disculpa rápidamente con Mariángel y se da la vuelta riendo
feliz-–¡Esmeralda! –y ambos se abrazan y se besan -¡Creí
que estabas en tu cuarto!
(jajajaj… no tomó el hechizo!)
Pero Mariángel pierde control y deja de fingir y le grita furiosa
-¡Torpe, Mira lo que hiciste!
-¡Lo siento! –ríe Esmeralda burlona- ¡no sabía
que estabas con mi prometido en la sala! Mi amor… ¡necesitamos hablar!
–y lo lleva de la mano.
-¡Si claro! –pero Diego se retorna- ¡Mariángel! Gracias
por el te y los buenos deseos… y en otro momento seguimos con el brindis.
Mariángel queda sola con su propio veneno y su odio- ¡Corre!
Que mi hermana parece desesperada por hablarte… -respira nerviosa- ¡ya
habrá tiempo que tomes de este frasquito! Porque te aseguro, Diego,
serás completamente mío –suspira.
*
Jardín.
-A veces me extraña el comportamiento de tu hermana –le cuenta Diego
pensativo- ¡ahora se mostró muy alegre y feliz por nuestro matrimonio!
-¡A mí no me extraña nada! –suspira Esmeralda- ¡Quien
sabe qué se trae entre manos! Pero mi amor… quería verte… ¿me
traes noticias?
-¡Lamentablemente no he podido averiguar nada! Parece que … el lugar
dónde tienen escondida a tu madre es un secreto muy bien guardado
que muy pocos conocen en la prisión.
-¿Entonces, qué vamos a hacer? –se desespera Esmeralda.
-¡No sé… pero te prometo que buscaré la manera de encontrarla
–le promete- ¡Además Montero no debe tenerla muy lejos, la necesita
cerca para presionar a tu padre!
-¿Mi padre? Ni siquiera debería llamarlo así porque
en realidad no es –se enoja Esmeralda- ¡en este momento lo detesto!
Todo lo que le está pasando a mi madre es por su culpa… ¡sabes,
no veo la hora de estar junto a ella y que me cuento todo sobre mi pasado!
–suspira- ¡hay tantos secretos, te das cuenta, no sé quien es
mi verdadero padre!
-¡Pero lo sabrás! –le promete Diego enamorado- ¡porque
te juro que la voy a encontrar! Mira Esmeralda… Montero cree que tiene el
poder y lo está utilizando sin medir las consecuencias, pero en algún
momento se descuidará… ¡y El Zorro hará su parte! Te
lo prometo.
Esmeralda le sonríe.
*
Casa Montero.
-¿Al señor Diego De La Vega? –se sorprende Pizarro.
-¡Sí, cambié de opinión! –dice rabioso- ¡ya
no quiero esperar más, quiero a ese desgraciado tras las rejas, encerrado
en mi prisión!
Pizarro no parece muy contento- ¿Y qué delito le vamos a imputar?
-¡No lo sé! –reconoce Montero- ¡todavía no lo
sé, pero algo se me ocurrirá! –y luego lo mira decidido- ¡Piensa
lo que sea, Pizarro! Cualquier cosa que sirva para sacarlo de su glamorosa
vida en la Hacienda –dice con odio- ¡no voy a permitir nunca más
que se siga pavoneando con Esmeralda por toda la ciudad!
Pero Pizarro duda- ¡comandante! ¿no cree que se está
exponiendo demasiado? –la voz de la razón- ¡Ya se metió
con el señor Gobernador, y promulgó dos leyes para acabar con
don Diego De La Vega el mismo día! –le advierte- ¡se pueden
unir en su contra!
Pero Montero lo mira demasiado seguro de sí mismo-¡Que lo hagan
Pizarro! –con una sonrisita- ¡que lo haga, nosotros somos más
poderosos! Además Fernando Sánchez de Moncada sabe que tenemos
su cuello entre las manos… eso sí… ¡siempre y cuando no perdamos
a Sara Kali! –le amenaza.
-¡Nadie va a encontrarla en su nuevo escondite, en ese lugar no entran
ni las ratas!
Montero ríe- ¡Perfecto! –feliz- ¡así tiene que
ser! para que Fernando Sánchez de Moncada se arrepienta de su traición.
*
En ese momento Fernando sigue buscando a Yumalai- ¡Un saco de oro
al que la agarre! –pero les advierte- ¡y el que la mate correrá
su misma suerte! Vamos.. –les grita- ¡la quiero viva!
Y los soldados galopan.
Fernando se queda en el sitio -¡Maldita india, tú me estás
cazando y quiero saber por qué me quieres matar! No quiero ver la
cara que haces cuando te atraviese con mi espada- y la saca furioso- ¡Vamos!
–le dice a su caballo.
*
Yumalai huye y se detiene a llorar al recordad que hirió de muerte
a Alejandro - ¡Qué hice! Lo maté.. ¡maté
a mi amo! –y furiosa grita una y otra vez con dolor y sigue huyendo.
*
Casa Gobernador.
-¡Pero todo eso que me cuentas de tu vida es terrible, Esmeralda!
–se duele Diego.
-¡Sí, y lo peor de todo fue cuando mi padre me casó
con ese anciano de Jacinto Burda! Un hombre muy poderoso para que intercediera
por él para enviarlo a América.
-Pero tengo entendido que el hombre murió en el altar.. ¡Así
que te convertiste en viuda… y rica!
-¡Sí, pero mi padre conservó la dote y sigue buscando
la forma de hacerme infeliz! ¡me odia! Ahora pretende (pretendió…
error ) que me case nuevamente con el miserable de Montero.
Diego suspira- ¡Pues no te voy a negar que a veces, Fernando me desconcierta!
Porque puede ser muy despiadado… por momentos… ¡pero sin embargo rompió
el compromiso con Montero para que te cases conmigo por el amor que siente
por mi tía María Pía!
-¡Sí! –reflexiona- ¡es verdad! ¿Cómo un
hombre puede hacer cosas tan terribles como lo que hizo con mi madre y al
mismo tiempo amar a una mujer tan buena como tu tía?
-¡No sé! Pero olvídalo… ¡muy pronto todo eso se
va a olvidar cuando te cases conmigo y vayamos a vivir juntos en la hacienda!
-¡Te amo mi amor! Por ti volví a tener ilusiones… sueños.
Olmos llega corriendo pero se detiene y no se acerca.
-¡Y a pesar de las dificultades… me siento la mujer más feliz
del mundo! –y lo besa.
Olmos carraspea- ¡Qué pena… dañar este momento tan idílico
momento de una pareja que ha conquistado el amor! Pero le traigo malas noticias
sobre don Alejandro.
-¡Qué le pasó a mi padre! –Diego.
-¡Una india le disparó en la plaza! –le cuenta nervioso- ¡una
flecha! Están esperando al cirujano para llevarlo hasta la hacienda.
Diego y Esmeralda lo miran sin poder creerlo.
-¡Lo lamento, pero no estoy seguro… de que sobreviva! –termina olm.
Diego y Esmeralda se miran.
(Aquí hay un problema de edición… porque tardan mucho en
reaccionar y salir corriendo!!)
Hacienda De La Vega.
Agapito arranca la flecha de un golpe y trata de contener la hemorragia
apretando fuerte.
-¡Yo no me voy! –Almudena- yo me quedo con él.
-¡Deje que el medico haga su trabajo! –llora Dolores.
-¡Es mejor que las damas esperen afuera! Este hombre está muy
malherido… no va a hacer nada agradable.
Pero Almudena no se mueve-¡Pues mi lugar es al lado del hombre que
amo! No pienso dejarlo en manos de nadie –le advierte- ¡Dolores, por
favor traiga más aguas calientes y vendas que yo voy a ayudar al cirujano!
-¡Así se habla, señora! –la admira Dolores y sale corriendo-
¡permiso!
Almudena le ruega a Alejandro que resista- ¡De esta vamos a salir
juntos, te lo prometo!
*
Iglesia.
María Pía va a ver al cardinal- ¡Se tomó su tiempo!
–le reclama mientras ella le besa el anillo.
-Lo lamento, su eminencia, pero indudablemente es una responsabilidad muy
grande… ¡aceptar ser la madre superiora de mi congregación!
-Me alegra mucho que no lo haya tomado a la ligera y bien… ¿Cuál
es su decisión final, hermana?
-¡Desde el principio de mi servicio decidí entregarle mi vida
al señor! –lo mira a los ojos-
¡él decidió por mí, así que acepto ser
la Madre Superiora de la Congregación!
*
En ese preciso momento Fernando llega afuera de la iglesia a caballo, el
que se asusta cuando un indio le echa tierra negra enfrente y se encabrita.
Fernando baja furioso y lo empieza a pegar- ¡Qué haces indio
desgraciado!
-¡Perdón señor! –gime el otro.
-¡Imbécil, agacha la cabeza! –le da patadas- ¡así
te quedas! –mientras el otro sigue pidiendo perdón.
-¡Basta ya, don Fernando! –sale gritando el padre- ¿qué
le ha hecho ese pobre indio par que usted lo maltrate de esa manera?
-Una maldita india, intentó matarme en la plaza –le contesta Fernando-
¡nada más que en lugar de herirme a mí… hirió
a Alejandro De La Vega!
-¡Válgame Dios! ¿Cómo está don Alejandro?
-¡No lo sé! Mi hermana Almudena se quedó atendiéndolo
–y lo mira con sospecha- usted, padre, se lleva muy bien con los malditos
indios… puede ser que esa india haya venido aquí a buscar refugio.
-Nadie ha venido aquí a buscar refugio… ahora respóndame usted…
¿Por qué razón esa india quiere matarlo?
Fernando lo mira incierto.
-Y aparentemente lo ha hecho en dos ocasiones… ¿por qué??
-¡No lo sé! –le responde Fernando con rabia- ¡lo sabré
cuando la atrape! –le promete- con permiso… ¡voy a pasar a la iglesia!
-¡No señor, usted no puede pasar! –lo detiene.
-¿Qué oculta padre? Le advierto que si esa maldita india está
allí adentro… ¡la voy a despedazar!
-¡Estamos en una ceremonia religiosa y usted no puede interrumpirla!
Además tenemos visita del vaticano… ¡está con nosotros
el cardenal Olivieri!
Fernando se interesa- ¿Ah, si? Me pregunto qué hace un enviado
del señor… Papa –subraya la palabra con disgusto- ¿Aquí,
en un lugar tan humilde como este?
-¡Hoy está naciendo una nueva congregación religiosa!
–le anuncia orgulloso- ¡el Vaticano aceptó nuestra petición
y nuestras hermanas serán hoy consagradas monjas!
Fernando se pone pálido- ¡Eso quiere decir… que María
Pía!
-¡Sí, María Pía De La Vega será nuestra
madre Superiora!
La cara de Fernando se descompone.
*
Mientras esto pasa, dentro de la Iglesia Suplicios juega con su cola de caballo
mientras observa intensamente a María Pía y al Cardenal.
Las hermanas esperan nerviosa cuando aparece el Cardenal- ¡Esto es
un asunto muy serio que no debe tomarse a la ligera!
-¿Para qué se nos reunió aquí?
-¡Todas ustedes serán sometidas a una exhaustiva evaluación
para saber si están en condiciones de recibir los hábitos y
consagrarse! Hoy empezaremos con el sagrado sacramento de la confesión.
María Pía pone cara de sufrimiento.
-¡No tengo que decirles qué deben ser conmigo abiertas de corazón!
Háblenme francamente sobre todas las cosas buenas y malas que les
han acaecido en sus vidas… sobre todo dentro de esta comunidad.
Suplicios jugando con su cabello
mira a María Pía que cierra los ojos y luego se ve muy preocupada.
-¡Que pase la primera, por favor! –se dirige al confesionario.
Y al pasar su sombra, Suplicios ve la figura del diablo que se refleja en
la pared y tiembla de miedo.
*
Afuera.
-¡Quiero hablar con María Pía! –exige Fernando.
-¡Usted no puede hacer eso! Escúcheme… don Fernando… cálmese…
¡yo sé cuánto se amaron en el pasado, no olvide que yo
los iba a casar! Pero María Pía tomó otra determinación…
¡ella está entregada por completo al servicio de Dios!
-¡No tiene por qué recordármelo padre! María
Pía está tomando una decisión que va a cargar toda la
vida… si no reflexiona a tiempo.
-¡Usted dice eso porque sigue enamorado de ella! –le dice el padre
sin pelos en la lengua- ¡y cree que ella lo va a corresponder! Olvídelo…
¡esa mujer no es para usted!
-¡Cómo se atreve a hablar así! ¿qué acaso
usted sabe lo que realmente esconde el alma de María Pía? –de
pronto duda- ¿o es que ella le dijo algo?
-¡Ella no tiene que decirme nada! Yo conozco perfectamente cuál
es la vocación religiosa de María Pía.
-¡Por favor, padre! Créame que usted no sabe nada… -suspira
Fernando- ¡María Pía está huyendo de su pasado!
Está huyendo de un hombre que sabe muy bien que la puede hacer feliz…
¡del amor de ese hombre!
-¡Don Fernando, escúcheme bien! Ustedes son dos personas totalmente
diferentes –sigue el padre- ¡usted es fuego, pasión, es locura!
Ella es todo lo contrario –sonríe de solo pensarlo- ¡ella es
dulzura, es la bendición de Dios! Ella no es una mujer para usted
y ¡jamás debió serlo!
Fernando sonríe incrédulo - ¡Créame mi querido
sacerdote que esa decisión solamente la tomo yo! ¿quedó
claro? ¡entendido! Solamente decido eso.
Y ambos se miden con la mirada.
*
Casa Alejandro.
Agapito le echa alcohol en la herida. Alejandro grita de dolor y se desmaya.
-¡Alejandro! –grita Almudena desesperada.
-¡Todavía respira, pero no me gusta para nada! –Agapito está
asustado y le escucha el corazón -¡yo siento que la flecha hizo
daño por dentro más de lo que yo imaginaba! Pero su corazón
late muy debí.
-¿Qué quiele decil? –llora Dolores.
-¡Quiere decir que don Alejandro De La Vega… no va a sobrevivir! –les
anuncia Agapito.
Dolores casi se desmaya. Almudena mira con desesperación a Alejandro.
*
Campo abierto.
Los soldados acorralan Yumalai-¡Si te mueves, te disparo!
Yumalai hace sus sonidos raros tomando arena y los caballos se encabritan
y sigue huyendo-¡Se nos escapa, tras ella!
*
Hacienda de La Vega.
-¡Lo siento mucho, mis señoras! Pero esta situación
se me sale de las manos.
-¡Agapito! –ruega Almudena- ¡revíselo de nuevo! Alejandro
es un hombre fuerte que tiene que vivir.
-¡Yo sé que don Alejandro es un hombre fuerte! Pero eso es
una flecha y le rompió por dentro y está presentando una hemorragia
interna que yo no pude controlar.
-¡Qué clase de cirujano es usted! –le reclama injustamente.
-¡Con todo respeto señora Almudena! Es mejor que usted se haga
a la idea –y luego Agapito muy tranquilo y práctico- ¡voy a
empezar a tomar las medidas para hacer el cajón mortuorio!
Pero tanto Almudena como Dolores lo echan a patadas.
*
Campo abierto.
Yumalai llega a una acantilado y está atrapada- ¡Ya no tienes
para dónde huir, india! Si saltas te matas.
Pero Yumalai contempla seriamente esta posibilidad.
*
Hacienda de La Vega.
Diego entra corriendo a la habitación de Alejandro - ¡Como
está mi padre!
-¡Se muere… Diego! Se me muere –apenas alcanza a decir Almudena y
lo abraza.
Esmeralda detrás de ellos los mira impotente.
*
Campo abierto.
Los soldados atrapan a Yumalai- ¡Agradece al señor gobernador
que nos prohibió matarte! Pero no nos prohibió pegarte… -y
le pega y Yumalai cae al suelo.
-¡Vamos! –se impacienta otro- tenemos una recompensa que cobrar, don
Fernando nos va a premiar.
*
Iglesia.
El cardenal termina la confesión de la hermana Carola- ¡Sigue
usted hermana María Pía! Venga, cuénteme sus pecados.
María Pía se dirige al confesionario como si se dirigiera
a una sala de torturas y camina lentamente- Padre… yo…
Pero en ese momento Fernando irrumpe gritando- ¡Qué significa
esto!
El cardenal sale del confesionario enojado- ¿Cómo se atreve
a interrumpirnos, quien es usted para entrar así en la casa del Señor?
-¡Soy el señor gobernador de Nuestra
Señora de Los Ángeles, cardenal… y quiero decirle que usted
está infringiendo mis leyes!
-¡Señor Gobernador, contrólese por favor! –grita el
padre.
-Disculpen todas ustedes, hermanas –las calma Fernando- no se asusten… ¡este
asunto es entre su eminencia y yo!
-¡No sabía que dar el sagrado sacramento de la confesión
fuera un delito en sus ciudades!... señor Gobernador.
-¡Quiero decirle cardenal, que usted viene aquí a este internado,
con toda la intención de convertirlo en una orden religiosa sin los
previos permisos de mi administración!
-¡La Iglesia nunca ha necesitado un permiso para consagrar una orden
religiosa! –se molesta - ¡esto no es un asunto de gobierno sino de Dios!
-¡Pues déjeme decirle que ni su Dios puede pasar por sobre
mi autoridad! –levanta la voz Fernando y todos lo miran como si fuera el diablo-
¡quiero decirle algo muy claro… cardenal! Aquí en mi ciudad ningún
internado puede convertirse en convento –y luego de reojo mira a María
Pía que está desesperada escuchándolo - ¡y ninguna
mujer se puede convertir en monja sin mi autorización!
*
Hacienda de La Vega.
-¡Almudena! –la calma Diego- conozco un poco de la medicina de los
indios, de hecho yo… ¡me crié con ellos! Así que sé
de una persona que puede salvarle la vida a mi padre.
-¡Entonces vamos a buscarla ya inmediatamente!
-¡Diego! –llama Alejandro.
-¡Papá! Acércate… necesito hablar a solas contigo.
-¡No hables! –le ruega Diego.
Almudena, Dolores y Esmeralda salen de la habitación.
-¿Qué pasa, papá? –se acerca Diego.
-¡Es Yumalai, Diego, ella… trató de matar a Fernando y me hirió
a mí sin querer!
-¿Yumalai? –se espanta- ¿me estás diciendo que Guadalupe
lo hizo?
-¡Sí! –apenas puede hablar- ¡deben estarla buscando!
Fernando… la hará matar… ¡no lo permitas Diego! Habla con Bernardo…
dile que reúna varios hombres… ¡ve y acompáñalo
y sálvala hijo, por favor!
-¡Está bien, papá, lo haré no te preocupes! Pero
no sigas hablando.
-Ella… tratará de huir hacía las montanas del Sur… ¡sólo
allí encontrará una cueva dónde esconderse! Dile… que
no le guardo rencor –dice con lágrimas en los ojos- ¡pero no
permitas que le hagan daño Diego! No lo permitas.
-¡Está bien, papá, no te preocupes! Yo lo haré…
pero primero voy a buscar a una persona que te cure… no estás bien…
-¡No Diego! La van a matar, hijo –se desespera- ¡ve y búscala,
y por favor, que nadie, ni Almudena ni Esmeralda sepan que fue Yumalai quien
me hirió a mí!
*
En el corredor Dolores sigue llorando inconsolable.
-¡Dígale al joven que se apure que no tengo todo el día
para perder! –protesta Agapito.
-¡Está tan mal! –Almudena.
-¡Don Alejandro es un hombre muy fuerte! Pronto se va a recuperar
– Esmeralda.
-Perdonen que me meta pero no tengo mucho tiempo –insiste Agapito- ¡tengo
que ir a cortarle los cabellos a dos soldados, sacarle las muelas a otros
cuatro! Y en una hora teno un entierro….
Pero Almudena le grita furiosa y lo echa a patadas. Agapito sale corriendo-
¡Me puede llamar cuando llegue la hora!
-¡Esa flecha no era para don Alejandro! –llora Dolores y también
sale corriendo.
-¡En eso tenía razón Esmeralda, la flecha no era para
Alejandro… era para Fernando! –le cuenta Almudena con horror.
*
Iglesia.
-¡Don Fernando, creo que esto está llegando demasiado lejos!
–el padre.
-¡Qué absurdo es todo lo que dice señor Gobernador!
–se ríe el Cardenal- usted no le está hablando a uno de sus
subalternos ni al humilde padre Tomas.
El padre lo mira sorprendido.
-¡Está enfrentándose a un emisario del Papa! Y sus palabras
y sus ordenes ofenden al Vaticano.
-¡Don Fernando, por favor! –interviene María Pía- retírese.
Pero el Cardenal la detiene- ¡Usted por favor, no se meta en eso hermana!
La Iglesia está por encima del Gobernador y no tenemos por qué
rendirle cuentas a usted de todo lo que se haga en este sagrado lugar.
-¡Pues lo siento, cardenal! Se va a tener que ir acostumbrando a que
en mi Jurisdicción se hacen las cosas a mi manera… no lo olvide… ¡y
primero va a tener que presentar sus credenciales en mi oficina! –empieza
la lista y lo mira de pies a cabeza- ¡porque usted… parece cardenal…
viste y habla como Cardenal, pero tiene que haber una credencial que lo acredite
como tal!
-¡Cardenal Olivieri! –interviene el padre- ¡por favor disculpe
al Gobernador, él no está en sus cabales!
-¡Tranquilo padre Tomas! –le corta Fernando- ¡Segundo, va a
tener que presentarme una orden papal sobre la orden religiosa que va a regir
a estas…monjas! Y tercero… ¡va a tener que presentarme un informe oficial,
sí, para que yo pueda autorizar dicha congregación en la ciudad
de Los Ángeles!
-¡Desde cuando acá, las leyes de la gobernación tienen
algo que ver con las leyes de la Iglesia!
-¡Desde que soy Gobernador! –le grita Fernando.
-¡Don Fernando, por favor, basta! –le grita María Pía.
-¿Con que quiere ver esto como un asunto de papeles? Pues muy bien…
¡si quiere papeles los tendrá! Pero nada ni nadie podrá
torcer la voluntad de Dios y de su Iglesia… ¡buenas tardes, Gobernador!
–y le pasa su mano para que le bese el anillo.
Fernando respira con rabia contenida y por largos segundos mira la mano extendida
hasta que da su brazo a torcer- ¡Buenas tardes… cardenal! –y le besa
el anillo y sale furioso del lugar.
*
Frente a la Iglesia.
María Pía corre detrás de Fernando-
¡Fernando, escúchame! ¿qué es lo que pretendes?
–a grito pelado- ¡dime cual es tu propósito con todo esto! -está
histérica- me imagino que tienes algún propósito o simplemente
te volviste loco.
-¡Sí, me volví loco y perdí la cabeza! –le grita
aún más histérico- ¡perdí la cabeza por
la mujer de mi vida! Por ti María Pía, y escúchame muy
bien…no voy a permitir que te vuelvas Madre Superiora de esa orden.
-¡Sabes perfectamente que escogí el
llamado de Dios! Y lo voy a cumplir, aún así tenga que pasar
por encima de tu poder, por encima de tu soberbia… ¡aun así
tenga que pasar por encima de todo! –le dice con rabia.
-¡Sí, escuchaste la voz de Dios! –se ríe histérico-
¡escuchaste la voz del señor, pues también escuchaste
mi voz, María Pía! No lo olvides.. ¡por ti María
Pía! Y por lo que veo tienes los oídos muy bien puestos para
dos señores, verdad!
-¿Cómo te atreves a hablarme de esa manera? ¡esto es
el colmo de la falta de respeto! Yo no entiendo… cómo hasta ayer me
escribiste una nota pidiéndome perdón… ¡porque te sentías
supuestamente como un miserable por lo que había pasado en la cabaña!
-¡Te escribí en un momento de debilidad!
-¡Y te creí! –le grita- ¡ahora no puedo creer cómo
puedes aparecer aquí como si fueras un demonio a impedir mi ordenación!
¿qué es lo que tú te crees?
-¡Te escribí en un momento en que yo estaba muy débil!
–le tiembla la voz- ¡y ahora me doy cuenta que tener un poco de generosidad,
me lleva a perder la vida… ¡por ti María Pía… falté
a mi palabra, ahora Montero me presiona! –grita sin aire- ¡ahora Montero
me chantajea! ¡por ti María Pía, me emborraché
hasta el cansancio el otro día! ¡por ti María Pía!
Y después… ¡una maldita india hoy intenta matarme!
-¡Qué estás diciendo!
-¡Lo que escuchas! –y suspira y se calma-¡y óyeme muy
bien, María Pía, no voy a permitir que tu Dios me quite a la
mujer de mi vida! –le dice completamente loco de amor- ¡Fernando Sánchez
de Moncada va a pelear contra el universo si es necesario para que tu maldito
Dios no me quite… lo que más amo en la vida! ¡no me va a quitar!
#
Años perdidos,
Sueños perdidos,
Y sin tenerte a mi lado
#
Y diciendo esto se miran con rabia desesperada y Fernando sube a su caballo
y se marcha.
*
Hacienda de La Vega.
-¿Cómo está? –corre Almudena al ver salir a Diego de
la habitación de Alejandro al corredor.
-¡Papá es fuerte! Por favor no te separes de él un solo
minuto.
Almudena corre adentro.
-Esmeralda… escúchame, papá me pidió que le haga un
encargo… ¡necesito que le digas a Dolores que busque a la curandera
de los indios! Creo que sólo ella puede salvarlo.
-¡Sí, yo voy a acompañar a Dolores! –le acaricia el
rostro- ¡tú no te preocupes mi amor, todo va a salir bien! La
voy a traer y don Alejandro vivirá –Esmeralda se macha.
-¡Bernardo! –grita Diego.
*
Campo abierto.
Los soldados traen arrastrada a Yumalai- ¡A ver india! A ver cómo
te sales de esta cuando el señor Gobernador te tenga en sus manos.
*
Cueva.
-¡Lo sé Bernardo, mi padre no merece morir así! Cuánto
daría por quedarme a su lado pero tengo que cumplir su deseo de ir
a buscar a Yumalai.
-¡Hay una extraña relación entre Yumalai y él
que hasta ahora no comprendo! –reflexiona y al ver a Bernardo le contesta-
¡Esmeralda fue con Dolores a buscar a la antigua curandera india! Agapito
el cirujano dice que mi padre no tiene muchas esperanzas, así que
mi padre depende de esa anciana… ¡tú vendrás conmigo!
–le avisa- porque cuando encontremos a Yumalai alguien tendrá que
traerla a la Hacienda de La Vega… ¡mi padre le pidió ese favor
a Diego, a su hijo! No al Zorro –sonríe triste.
*
Habitación Alejandro.
-¡Almudena! –apenas puede hablar Alejandro- no llores.
Pero Almudena llora- ¡Tengo mucho miedo, no
sé qué va a ser de mí sin ti Alejandro! Si pudiera te
daría mi sangre para que pudieras vivir.
-Me has dado ya demasiado con tantos años esperando… no es justo
que sufras más por mí Almudena… si la muerte me llega…
-¡No! –se niega a escucharlo- eso no va a pasar.
-Si la muerte nos lleva a arrebatar la felicidad que comenzábamos
a construir… ¡no permitas que te amargue la existencia! –le ruega con
un soplo de aire y tiembla- ¡recuérdame como el hombre que siempre
te amó!
-¡Dios no va a permitir! –y le ruega que siga despierto.
Alejandro trata pero no puede- ¡Aquí en la misma cama dónde
fuiste mía anoche! Y fui el hombre más feliz del universo con
la pasión de tus besos… con la dulzura de tus labios y tus palabras
de amor… ¡fui muy feliz! –repite.
Almudena llora- Tú también, mi amor, me enseñaste a
amar más allá de mis sueños, siempre soñé
con ser tuya, dormir en tus brazos y levantarme cada mañana sabiendo
que a mi lado.
-¡Guarda en tu corazón esos recuerdos! –y tiembla y luego tiene
convulsiones y pierde el sentido.
-¡Alejandro! –llora desconsolada.
*
Cabaña.
La curandera Pluma de Aguila no está, se encuentra en el bosque para
purificarse. Dolores llora y Esmeralda no sabe qué hacer.
-¡Don Alejandro se está muliendo, y él se está
muliendo!
-¡Tiene que haber alguien más, tranquila! –la consuela Esmeralda.
*
Campo abierto.
Fernando llega a caballo galopando y ve a la india que arrastran los soldados
con una cuerda.
Baja y la enfrenta -¡Así que eras tú india del demonio!
Pero Yumalai lo escupe en la cara.
Fernando se limpia la cara lentamente
y pide- ¡Un pañuelo… para limpiarle la cara a esta desgraciada
antes de matarla! ¡un pañuelo! –y toma el pañuelo y se
apresta a limpiarle la cara a Yumalai de la pintura de guerra.
El Cuerpo Del Deseo
FINAL
La policía encuentra el cadáver de Rebeca, que
se ha suicidado después de marcharse de la mansión.
Tras un mes en el hospital, Salvador, convertido en el campesino de siempre,
regresa a la mansión obligado. Todos echan de menos al antiguo Salvador
y no logran convencerlo para que recuerde. El verdadero Salvador Cerinza
se pasa todo en el cuarto y no quiere que nadie lo moleste.
Valeria
se marcha de la mansión para comenzar una nueva vida, pero no lo se
lo dice nadie. Un día Simón va a un local con Abigail, Antonio
y Ángela y se encuentra a su amada trabajando como pianista. Desde
entonces, el joven hace todo lo posible por conquistarla y, finalmente,
Valeria se da cuenta de que lo ama acepta ser su novia.
Antonio,
Simón y Ángela comprenden que Salvador debe estar en su pueblo.
Así, visitan a Gaetana para decirle que piensan llevarlo al pueblo.
La espiritista pretende cerrar su bar para marcharse de la ciudad pero
Evaristo, su pretendiente, la convence para que se quede junto a él.
Cantalicia
y Monchito están en el campo cuando llega Salvador llamándolos
a gritos. El campesino besa y abraza a su mujer y su hijo y les promete
estar siempre junto a ellos.
FIN
Novelas que se vienen...
Hasta Que La Plata Nos Separe
Sinopsis
“Hasta que la plata nos separe” es una tragicomedia que cuenta
la historia de Rafael Méndez, un modesto y joven comerciante que
vende de todo: ropa íntima femenina, lociones, baterías para
carros, licores, lo que sea con tal de mantener a su madre y a su hermana.
Una desafortunada noche, al venir en su viejo carro de una desastrosa
cita de negocios en la Calera, saca accidentalmente de la carretera a
un lujoso carro último modelo, que rueda por un abismo profundo.
Tras dudarlo mucho, Rafael Méndez decide ir en auxilio del accidentado
conductor, y se encuentra con una bella mujer que está destrozada
y delirante. La lleva a una clínica: Y aquí su vida sufre
un giro total e inesperado, que lo hará cuestionarse si valió
la pena sacarla de allí y salvarle la vida.
Al llevarla a la clínica, la policía lo pone preso
por presentarse con un herido de sangre. Fuera de eso, la mujer, en la
poca lucidez que le queda, alcanza a delatarlo. Rafael debe, pues, enfrentar
un infierno legal y económico. La mujer sufre múltiples y
graves fracturas en todo el cuerpo. Estaba a punto de casarse con un distinguido
y temido abogado, y el accidente estropea la boda. Perdió todos
los costosos preparativos, el club, la cena, los arreglos florales, el crucero
por Hawai; su carro es declarado pérdida total, y no lo cubre el
seguro en su totalidad; como si fuera poco, le hacen efectiva una cláusula
de incumplimiento por no presentarse a la firma de las escrituras de su
futuro apartamento, pierde negocios importantes, es la ruina total. Y la
convalecencia la aleja de su labor ejecutiva por un mes, ocasionándole
grandes pérdidas. Debe entonces someterse a una delicada operación
con terapia de rehabilitación en los Estados Unidos. Total: 110
millones de pesos en pérdidas, que ella no tiene cómo pagarlos,
pues su familia, aristocrática y muy pudiente en el pasado, atraviesa
por serios problemas económicos y tiene todos sus bienes embargados.
Rafael llega a un acuerdo con el novio de Alejandra. Le pide que
lo deje salir de la cárcel a cambio de pagar los 110 millones de
pesos; plata que él jamás ha visto junta en toda su vida,
y que jamás se le pasó por la cabeza algún día
tener que reunir. El convenio es muy sencillo: Alejandra pide un préstamo
bancario por ese dinero, (pues a él jamás le prestarían
un peso en un banco), y él se compromete a pagarlo durante tres
años, a razón de 36 cuotas mensuales de cinco y medio millones
de pesos, cifra absurda si se piensa que en los mejores meses de su vida,
apenas ha logrado ganar 500 mil pesos.
Sin estudios universitarios inicia una carrera loca por hallar
un trabajo que le ofrezca más de seis millones de pesos. La ciudad
es exigente y como es de suponer, no lo logra. Sin embargo, hay otra
oportunidad. Esta vez y aunque odiándolo, será Alejandra
quien emplee a Rafael en el concesionario de carros para el que trabaja.
Los dos empezarán a trabajar juntos, en medio de un gran
infierno generado por las presiones económicas y por los reproches
de ella debido al accidente. Rafael trabajará sin tregua las 24
horas del día, los siete días de la semana, bajo el látigo
implacable de Alejandra. Los dos entienden que deben soportarse por un
tiempo, hasta que la plata los separe. Es una relación de odio,
pero uno depende del otro, comparten mucho tiempo y muchas aventuras juntos,
y, sin quererlo, vivirán aventuras insospechadas que harán
que su relación de un giro de 180 grados.
Muy Pronto
Por TE-LE-FE